El consumo de drogas en Mar del Plata en una alarmante radiografía

El consumo de drogas en Mar del Plata en una alarmante radiografía
Aunque lejos de los tiroteos narcos de Rosario, o de la producción de paco del conurbano bonaerense, Mar del Plata es tierra de consumo de drogas ilícitas. Una radiografía a cargo de especialistas de diversas áreas
El consumo de drogas ilícitas en Mar del Plata alcanza a todas las clases sociales, por ende, se extiende a lo largo y a lo ancho de la ciudad. En la zonas más marginales se consumen más sustancias como pegamento mientras que en las de mayor poder adquisitivo reinan las drogas de diseño. Igual, la tendencia señala un "policonsumo": la ingesta incluye cocaína, marihuana, éxtasis, LSD y alcohol.

Lo nuevo es fumar la cocaína, mientras que este verano apareció con mayor frecuencia el denominado "cristal", una droga de diseño.

La problemática es tan amplia como compleja, ya que afecta a la salud pública, al ámbito social, judicial y policial. La mayoría de los detenidos que recurren a la Defensoría Pública son drogadependientes (ver recuadro) y desde la Fiscalía General aseguraron que "Mar del Plata está conurbanizada".

En tanto, desde la Secretaría de Salud de la Municipalidad local pidieron que no se relacionen las adicciones con la inseguridad.

La Iglesia, siguiendo las directivas marcadas por el papa Francisco trabaja en la recuperación de adictos, a la par de numerosas asociaciones civiles. "La adicción es una enfermedad crónica, progresiva y terminal", sentenció la psicóloga y magister en Drogadependencia Sonia Herrero (ver aparte).

Del tolueno a la cocaína

El concejal del Frente Renovador Cristian Azcona lamentó la inexistencia de estadísticas, aunque por varios trabajos de campo pudo establecer que "en las zonas más marginales se consume pegamento, tolueno, conocido como Poxiran. Las más calientes son las de bajos recursos, mientras que en las áreas de mayores poder adquisitivo reinan las drogas de diseño y la cocaína".

Sin ánimo de estigmatizar, consideró que la problemática "atraviesa todas las clases sociales", aunque destacó que muchos de los adictos son "pibes de la calle".

"El Estado no puede seguir estando ausente, porque además es una problemática en aumento -añadió-. La Municipalidad no tiene lugares para internar a los chicos que consumen drogas y los centros provinciales están saturados. No hay una política clara en base a los problemas existentes".

En conjunto

Alejandro García y Fabián Messina, responsables de las ONG "El Faro" y "La Posada del Inti" respectivamente, comenzaron a trabajar juntos con la problemática en la ciudad porque "se agravó mucho el problema, sobre todo en los últimos 3 años".

Con 20 y 12 años de experiencia, ante la consulta de LA CAPITAL aseguraron que "el consumo cambió para peor, lo ves en la calle".

"Es un problema más agudo -analizó García- sumado a otros factores como que Mar del Plata es la ciudad con más desocupación del interior del país. Y en esta época del año crece la angustia, con la sensación de fin de fiesta después del verano".

En cuanto a la oferta de drogas, Messina determinó que "es muy grande. La ciudad tiene un gran problema en lo que denominamos el segundo cordón de Mar del Plata, con una enorme complejidad social".

En ese sentido, aseguró que muchos pacientes llegan a las instituciones, hacen la consulta pero "no se pueden internar porque pierden el trabajo y son los sostenes de familia. Hay mucha complejidad en muchos barrios, como el Libertad, donde hay muertos todos los días".

Entre las modificaciones que observaron en el consumo, surgió "la cocaína fumada, que es más masivo y genera más dependencia".

"La cocaína fumada -explicó- es más adictiva y genera daños más severos no sólo sobre la salud, sino también sobre el entorno familiar y laboral porque el consumidor necesita cada vez más dinero para conseguirla".

A las sustancias consumidas se suman "la marihuana, que tiene mucha más tolerancia social que hace unos años, la inhalación de pegamento, el alcohol y las drogas de diseño, que apuntan a otros ámbitos y son recreativas".

Demanda

Messina definió a las drogas como "un suicidio paulatino, el consumidor pierde sentido de la búsqueda, es una pulsión de muerte. No hay una búsqueda placentera, sino de anesteciarse".

Tanto García como Messina coincidieron que la puerta de ingreso a las mismas es "el alcohol" y que la edad de inicio de las mismas "depende de cada paciente" aunque reconocieron que "cada vez es más precoz".

"Hay una cuestión social -explicó García- hay chicos de 8, 9, 10 años, marginales, de familias disociadas". Otro fenómeno implica que "varias generaciones de una misma familia se drogan".

La idea de que ambas instituciones trabajen juntas surgió a partir de "construir una red para decodificar el sentido, hacia dónde va la ola, con todos los estamentos de la ciudad. Queremos decodificar la demanda, entender lo que está pasando", agregó García.

En ese sentido, analizó que la problemática "atraviesa a todos, se ve en la calle" por lo que estimó que hace falta "más contención, educación, acceso a la salud, actividades deportivas. Es un problema que no respeta ni sociedades ni economías, es transversal".

Por su parte, Messina se quejó por "la desinformación, que afecta más al adolescente que está en formación" y explicó que las drogas "atacan directamente al sistema nervioso central y el adolescente no tiene formado el cerebro todavía".

Ambas instituciones no trabajan sólo con los pacientes, que suman unos 200, sino con "todo lo que los rodea, la familia, a los que les brindamos apoyo".

Tolerancia

Por otra parte, Fabián Messina advirtió sobre la tolerancia social con la marihuana y su influencia en la baja de las consultas sobre esa droga. "Prácticamente no hay consultas de pacientes por consumo de marihuana porque hay una instalación del consumo", indicó.

"Pasó a ser algo cotidiano -añadió- tanto para el consumidor como para sus familiares". Entonces esa "tolerancia familiar y social" provocó en los últimos tiempos que "hayan desaparecido" las consultas sobre los consumidores de entre 14 y 20 años, una franja etaria que "hasta hace 5 ó 6 años era la que más se trataba".

"A eso se suma el discurso de respetar las libertades, de utilizar la sustancia como distracción a padecimientos psíquicos y sociales, aunque es necesario aclarar que de ninguna manera es una sustancia inocua", señaló.

Con respecto al paco, aclaró que "todavía no llegó a Mar del Plata", mientras que las denominadas drogas de diseño ?éxtasis, LSD, cristal, popper- son elegidas por personas con mayor poder adquisitivo.

"No hay mucho -analizó-, se usa en determinados sectores, es de uso lúdico, como para ir al boliche a rebotar, está más sectorizado".

También hizo hincapié que en ésta época del año crecen las consultas porque porque "entre diciembre y febrero los consumidores viven como en una especie de luna de miel".

Frente a ese panorama, Messina consideró necesario trabajar sobre este diagnóstico junto a representantes del Sedronar, la subsecretaría de Adicciones y la municipalidad con el objetivo de "tratar de solucionar lo que está y anticiparnos a lo que viene".

"Hay que mirar el consumo desde lo social -consideró García- porque ser adicto no significa ser ladrón. Antes había campañas de prevención, ahora hay alguna en el verano, pero no son tan masivas como el consumo".

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