La construcción es un importante motor de la economía. Por la gran cantidad de áreas y rubros laborales que abarca, su influencia se extiende a muchas ramas, y es un sector testigo de los tiempos de bonanza y de los otros.
En la actual coyuntura nacional, Liliana García, de la empresa Todo Obra, señaló que “llevamos dos meses en que se nota una baja de actividad y ventas”. El sector espera una reactivación a partir de la próxima entrega de los créditos Procrear sorteados el 10 de junio con 235.057 familias en concurso. Al respecto, la entrevistada contó a Diario San Rafael que “en los tres primeros sorteos del plan se notó una reactivación importante”, aunque aclaró que “los montos que se entregan son suficientes para construir más o menos hasta los 90 metros cuadrados”.
En el mercado, por la inflación, se han acortado los plazos de pago y también se están reduciendo las cuentas corrientes. Se cuidan los precios al extremo y, si bien en lo que es obra gruesa no ha bajado la calidad de lo que se vende -la gente sigue comprando buena calidad de cemento, hierro y chapas-, sí se nota mayor venta de productos de menor calidad y precio en segmentos como el de sanitarios, grifería o iluminación, en los que se busca una mejor relación entre precio y calidad.
Otro sector que moviliza la construcción, como es el de arreglos, reformas y refacciones, se encuentra en baja por razones estacionales. En general son tareas que se encaran en momentos de temperaturas más benévolas, entrada la primavera y llegando el verano.
Por el lado de las obras grandes, indicaron en Todo Obra que hay mucho en stand by, obras iniciadas y con su estructura lista, pero se demoran los plazos de terminación.
La consulta con empresas constructoras arrojó resultados bastante similares. Se habla de un “parate” general de obras, con sólo cuatro emprendimientos grandes en construcción. En parte porque hay un panorama de precios incierto, y eso hace que no sean buenas las curvas de inversión. Con respecto al Procrear, también se mostraron optimistas, además de aclarar que les parece un plan mucho mejor que, por ejemplo, los del Instituto Provincial de la Vivienda.
Un factor que señalaron como complicado es el de la alta carga fiscal que afronta el sector. Se habla de un 60% en lo que son los aportes y costos patronales. Hay que tener en cuenta que en el costo final de una construcción, la inversión en mano de obra significa un 40% del valor. Paralelamente, y a diferencia de lo sostenido por la empresa de venta de materiales, desde la construcción se indicó que mucha gente hace refacciones y obras pequeñas porque es un modo de preservar ahorros. Ante la incertidumbre, se ahorra en “ladrillos”.
Al respecto, es necesario agregar que la situación de los trabajadores de la construcción es difícil. En la Uocra, sindicato que los nuclea, indican que hay 280 personas en espera de una reactivación, y en una empresa constructora nos informaron que reciben entre 15 y 18 currículums por día de gente que se postula para trabajar.
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