Constitución e instituciones

Por: Ricardo Kirschbaum

Los dos especialistas que escriben hoy sobre la Constitución Nacional, cuyo ejemplar distribuimos junto a esta edición de Clarín, aluden a su inmenso valor como expresión republicana y federal, garantía de derechos y manifestación de la soberanía popular.

Paradójicamente, mientras María Angélica Gelli, una especialista constitucional indiscutible, habla metafóricamente de incorporar a "nuestras vidas el valor de la Constitución, de la ley que nos une en la diversidad social y política", Rodolfo Terragno, político, periodista y escritor, dice que en gran parte es "letra muerta".

Gelli dice "hoy cuando la sociedad parece atrapada en la controversia política sin atenuante, conviene recordar que, pese a todo, la sociedad argentina -impaciente y poco propensa a examinar sus propias responsabilidades en las crisis y los desvíos institucionales- no repudió la democracia recuperada".

Terragno prefirió otro camino más provocativo. Mostrar que la Constitución no se cumple integramente y de qué manera la coyuntura política condiciona, por diferentes razones, su aplicación plena. Es lo que lo llevó a concluir que una buena parte es "letra muerta".

Ambos análisis tienen una actualidad extrema porque atraviesan el pasado inmediato y el presente, sin que se expliciten los hechos por los que la Constitución estaría siendo forzada.

En el 34° aniversario del golpe militar, la voluntad de vivir en democracia es un activo invalorable de la sociedad argentina.

La reflexión sobre la importancia de la Constitución, documento básico de la Nación, es una oportunidad para impulsar cada vez con mayor ahínco la necesidad de defender y mejorar la calidad de las instituciones.

Comentá la nota