Las copiosas lluvias y la creciente de las principales cuencas hídricas de la provincia polarizaron el análisis.
El encuentro fue presidido por el ministro de Infraestructura y titular del Consejo de Emergencia, Fernando Frías, quien mencionó que el objetivo de la reunión fue acordar acciones y pautas de trabajo para solucionar los problemas que se presenten en esta coyuntura y así evitar los potenciales riesgos para la población.
Al mismo tiempo, el funcionario reiteró los pedidos permanentes efectuados por el Gobierno a quienes viven en lugares de alto riesgo. “Le pedimos a la gente que se retire de los sitios peligrosos, porque las lluvias que se pronostican pueden causar males irremediables”, advirtió.
Del análisis llevado a cabo por las autoridades de las diferentes instituciones que integran el Consejo de Emergencia surgió que “la situación todavía no es grave”. No obstante ello, se hizo una lectura extensa del comportamiento del río Grande y su paso arrollador por algunas localidades. En ese contexto, se llegó a la conclusión que una de los puntos más complejos es Tilcara, donde el cauce de la cuenca se desvió hacia la margen izquierda produciendo, luego de pasar por detrás de la defensa, el ingreso de uno de sus brazos a una parte del pueblo.
Ya en la capital jujeña, más precisamente a la altura de barrio El Chingo, el caudaloso río hizo ceder una parte de la defensa -sobre la margen derecha- y provocó la evacuación preventiva de 49 personas que fueron alojadas en dependencias del Regimiento de Infantería 20. También los embates del torrente debilitaron la protección de concreto de bajo Chijra, donde hasta el año pasado existía un puñado de viviendas precarias que fueron trasladadas a Alto Comedero.
Otro río que evidenció una notoria crecida es el San Lorenzo, que nace en las Yungas y que pasa muy cerca de la ciudad de Libertador General San Martín. En la actualidad, al margen de los trabajos realizados durante el año pasado, personal de Infraestructura se encuentra realizando tareas para reforzar las protecciones hídricas.
En pleno tránsito de la temporada estival son pocas las obras hídricas que se pueden ejecutar. El gran problema es que con las precipitaciones constantes es imposible encarar trabajos en los lechos de ríos y arroyos, por la humedad y las imprevisibles direcciones que toman los cursos de estas cuencas de montaña, donde el material sedimentario arrastrado por las corrientes tiene un importante volumen.
El panorama de incertidumbre se reduce a lo que pueda deparar el clima. Por ahora todos los organismos que integran el Consejo esperan que las lluvias aflojen, aunque no descartan que la situación pueda llegar a complicarse si las condiciones meteorológicas no mejoran.
Cortes de caminos en la Puna
Las complicaciones en esta temporada de lluvias no eximieron a la Puna jujeña, donde los ríos y arroyos reaparecieron, luego de varios meses sin nada de agua. Las intensas precipitaciones abatidas en esa vasta región trajeron problemas de comunicación en Rinconada y Cusi Cusi, donde los caminos quedaron interrumpidos. Por lo mismo, el Ministerio de Infraestructura envió al lugar máquinas viales para restablecer el tránsito.
Al considerar todas y cada una de las variantes que presenta la realidad climatológica de la provincia, el Consejo de Emergencia concluyó que si bien la situación no es grave existen varios puntos críticos a tener en cuenta a lo largo y ancho de la geografía jujeña.
Trabajos dan resultados
Tras el encuentro, Frías sostuvo que los trabajos ejecutados por el Gobierno en distintas zonas de la provincia respondieron como se esperaba. Las copiosas precipitaciones registradas en todo el territorio jujeño no causaron mayores problemas en comparación con otras temporadas donde los anegamientos y las evacuaciones fueron las principales características derivadas del clima propio de esta época del año.
“Hicimos trabajos importantes en los ríos San Lorenzo, Huasamayo de Tilcara, y Yacoraite de Huacalera, entre otros. Las protecciones construidas surtieron el efecto esperado, porque las crecidas y las persistentes lluvias en las cuencas fueron significantes y los efectos negativos casi nulos”, subrayó.

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