SAENZ PEÑA (Agencia) - Autos, motos y camiones, de un lado al otro. De una estación de servicios a la otra. “No hay, el martes recién”, fue la peor respuesta que recibió el conductor de una combi que llevaba un grupo de chicos a participar de una competencia deportiva.
Recorriendo las estaciones de servicio en la búsqueda del codiciado producto, los que se quedaron los días de descanso en Sáenz Peña repetían la pregunta a los playeros: cuándo habrá naftas. La respuesta fue coincidente entre los empleados de los distintos puntos de ventas: “con seguridad el martes, antes no sabemos si se repondrá la carga”. Con la contestación obtenida no les quedó otra opción a los automovilistas que hacer una recorrida, en algún momento del fin de semana largo, por cada una de las estaciones hasta dar con algún surtidor habilitado.
El resultado del “paseo” por las distintas gasolineras podía ser fructífero o no, aunque algunos de los operadores optaron por restringir la venta de naftas a cincuenta pesos por vehículo. Lo destacado además fue que no existía disponibilidad de gasoil. Los pocos surtidores que despacharon por algunas horas en estos días solamente disponían de naftas.
Si bien desde la Dirección de Comercio Interior se había asegurado que las petroleras grantizarían la provisión para el largo fin de semana, la realidad en el interior provincial no respondía a esa afirmación. Las únicos surtidores que apenas se habilitaron por unas pocas horas fueron los que operan con YPF, los que responden a otras banderas debían esperar hasta hoy para recibir nuevas cargas.
La experiencia de un funcionario nacional
El panorama que se observaba en la ciudad termal se potenciaba por la faltante de combustibles en localidades vecinas. Por ejemplo los vecinos de La Tigra, a cuarenta kilómetros de Sáenz Peña, se quedaron sin la posibilidad de cargar desde el pasado viernes. La imagen de las mangueras cruzadas se replicaba en otras poblaciones del centro de la provincia.
Como anécdota de estos días sin combustible, los pobladores de La Tigra relataron que el pasado viernes pasó por la estación de servicio de esa localidad, el responsable regional de la Anses que tenía por destino la ciudad de Villa Angela. En el lugar el funcionario se encontró con la imposibilidad de cargar el combustible que necesitaba para seguir viaje. La suerte lo acompañó ya que un comerciante local lo auxilió facilitándole unos litros de la reserva que disponía para uso particular.
La gravedad de la escasez de naftas y gasoil es en los pueblos dónde más se siente. La ciudad permite al automovilista “captar la llegada de carga en alguna de las gasolineras”. En los poblados más pequeños generalmente sólo existe un punto de venta. A esto se suma que es imposible el traslado desde Sáenz Peña de combustibles en “bidones” para salvar la emergencia, ya que los playeros tienen “prohibido realizar cargas en los mismos”.
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