En la mayoría de las estaciones, los playeros informaban que no había nafta y daban direcciones de otros comercios.
Al acecho en busca de un surtidor con nafta. Así se los vio ayer a los automovilistas cipoleños. Largas filas se formaron en las -muy pocas- estaciones de servicio que tenían reservas, o recibieron nafta, tras el fin de semana largo. En la mayoría de las expendedoras, en tanto, los playeros se cansaron de hacer señas a los clientes para indicarles que sus surtidores estaban vacíos.
Las recorridas para encontrar un lugar donde cargar nafta fueron comunes entre aquellos que comenzaban a agotar las reservas de su tanque. Los comercios no tenían naftas, ni gasoil, y obligaron a movilizarse por la ciudad.
En un local de Esso, de Mariano Moreno y Mengelle, varios afortunados llenaron el tanque sin formar una gran fila. Quienes no pasaron por el lugar, hicieron uso de su paciencia para cargar en la YPF de Lisandro de la Torre y Pacheco. A las 15.30 arribó el esperado camión para abastecer al comercio. Dos horas más tarde, la cola llegaba hasta la calle Avellaneda.
Aunque previsible, una nueva jornada de escasez de naftas afectó a los cipoleños.
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