La causa caratulada como «Peculado reiterado en concurso real» prevé una pena de entre dos y diez años de prisión.
En el caso también están imputados Rubén Lencina y Héctor Espíndola, mientras que Elsa Cubilla permanece prófuga. La causa por desvío de fondos destinados a escuelas y comedores públicos está caratulada como «peculado reiterado en concurso real», y prevé una pena de entre 2 a 10 años de prisión (dado a que Pibernus tiene 79 años puede ser domiciliaria) e inhabilitación absoluta perpetua, mientras que para Cubilla y Espíndola, por ser considerados partícipes secundarios, las penas varían entre un tercio y la mitad de lo que le corresponde al principal implicado.
Al ex funcionario se le imputaron 62 casos por un total de $65.155 y los testigos prestaron declaración frente al tribunal conformado por los jueces Lidia Lezcano, Víctor Del Río y Raúl Yurkevich.
hechos y testimonios
Durante las audiencias pasaron cerca de cien testigos, muchos de ellos docentes que aseguraron no haber recibido las donaciones enviadas desde la vicegobernación.
Durante los testimonios se dejaron entrever algunas desprolijidades del proceso, dado que muchos declarantes eran pobladores rurales de humilde condición.
Una de las declaraciones que más comprometieron a Pibernus fue la de Guillermo Raimundi, presidente del Club Sportivo Cultural de Castelli entre 1998 y 2000, quien aseguró que entre 1999 y 2000 no llegó a la institución que presidía ninguna donación desde la vicegobernación provincial. «Fue un trámite de cinco minutos, me mostraron una factura, pero nosotros nunca recibimos nada», ratificó.
«Tengo en claro que no recibimos nada», afirmó también Rosa Piedad Vergara, ex vicedirectora suplente de la Escuela Primaria 222 de Colonias Unidas, y la misma línea se repitió en Ricardo Chamorro, profesor de la Escuela 223 de Capitán Solari durante 1999 y 2000.
Entre las voces que defendieron al vice se ubicó la de Carlos Benedetto, ex intendente justicialista de Castelli. «Miguel Pibernus es una muy buena persona. No me consta que haya sido un corrupto», subrayó quien ocupara la intendencia entre 1995 y 1999. El actual funcionario del Ministerio de Desarrollo Social remarcó que «desde siempre hemos tenido buen trato político», y negó haber recibido donaciones de ceniceros y otros objetos desde ese área del gobierno provincial, como figuraba en otras rendiciones de gastos.
Pibernus prestó declaración en una sola oportunidad, a 43 días de comenzado el juicio. De manera escueta se limitó a afirmar que «no estaba en la parte administrativa sino que delegaba a mis secretarios las funciones». «Sólo daba órdenes, no administraba como era debido». «No me he quedado con nada», dijo en varias oportunidades.
Sobre los 62 delitos que se le imputan, el ex funcionario explicó: «Firmé cosas que no tenía que haber firmado, pero fue por falta de tiempo y por confiar en quienes tenía atrás». Sin embargo sostuvo que eso resulta inválido para eximirlo de responsabilidad, aunque dijo que «es un error que estoy pagando caro por mi excesiva confianza y desprolijidad». A la vez argumentando su inocencia expresó: «Atendí a la gente carenciada, y quiero dejar constancia de que mi vivienda no se condice con la de un ex vicegobernador, no tengo vehículos ni propiedades y mi casa está hipotecada por el Banco Nación», fueron las únicas palabras del acusado que en este día conocerá lo que le depara la Justicia.

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