Las mujeres pertenecían al PKK, organización que actúa en Turquía y es considerada un grupo terrorista. El partido busca la independencia del Kurdistán. François Hollande, que conocía a una de las víctimas, se mostró consternado.
Las víctimas fueron identificadas como Sakine Cansiz, cofundadora del PKK; Fidan Dogan, representante del Congreso Nacional del Kurdistán (KNK), con base en Bruselas, y Leyla Soylemez, una joven activista. Los cuerpos fueron encontrados por amigos de las mujeres que habían ido a buscarlas a la oficina del Instituto Kurdo, ubicado en la calle Lafayette en el décimo distrito de la capital francesa, preocupados porque sus continuas llamadas telefónicas no tenían respuesta. Las tres mujeres presentaban un balazo en la cabeza y la puerta no había sido forzada, según fuentes policiales.
El presidente de Francia, François Hollande, se mostró consternado y calificó a la matanza como un acto "horrible". "Una era conocida mía y de muchos actores políticos porque se reunía regularmente con nosotros", precisó el titular del Ejecutivo galo.
Son "asesinatos inaceptables", agregó el ministro del Interior, Manuel Valls, quien no se atrevió a esbozar ninguna hipótesis antes de que se conozcan los primeros resultados de la investigación policial. Quienes quedaron a cargo del caso fueron la Subdirección Antiterrorista de la Policía Judicial y la Brigada Anticriminalidad, que trabajarán bajo la dirección de la Fiscalía antiterrorista del Tribunal de París.
Cansiz, de las pocas mujeres presentes en el congreso fundacional del PKK en 1978, llevaba años viviendo en el exilio. Turquía había emitido una orden de captura internacional por su participación en el PKK y había sido detenida en Alemania en 2007 pero liberada poco después. Entonces Francia le concedió asilo político. Dogan, por su parte, tenía 32 años y era empleada del centro de información en el que ocurrieron los asesinatos.
"Es un asesinato político", especificó el responsable de la federación de las asociaciones kurdas, Leon Edart, en respuesta a las primeras versiones que buscaban instalar que se trató de un mero hecho delictivo. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, por su parte, señaló que no está claro si las muertes están relacionadas con un ajuste de cuentas interno o si es obra de enemigos de las conversaciones de paz con el líder del PKK. "Hay quienes no quieren esto", apuntó el mandatario. Organizaciones kurdas rechazaron la hipótesis de que se pudiera tratar de una interna dentro del movimiento, pero coincidieron en señalar que puede ser obra de extremistas de cualquiera de los dos bandos que no querían que avanzaran las negociaciones. «


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