Tres hombres trataron de ingresar, pero huyeron disparando doce tiros. Los investigadores dudan sobre el móvil.
El blanco del extraño episodio fue Luis Acuña, jefe comunal de Hurligham, que salió ileso del incidente, al que públicamente describió como un intento de robo aislado.
Clarín pudo saber, sin embargo, que el entorno del intendente opositor no descarta que el hecho haya sido un ataque vinculado a su actividad política, sin dar mayores precisiones. En agosto pasado, en plena campaña electoral por las elecciones legislativas, la casa de Acuña, alineado con Sergio Massa, también fue “visitada” por extraños. Aquella vez la casa de Acuña quedó revuelta. Aunque los intrusos no robaron nada, se ocuparon de resaltar un detalle inquietante: el pasaporte del jefe comunal apareció arriba de su cama.
El incidente que Acuña sufrió ayer ya esta siendo investigado por la Justicia bonaerense. La Policía tiene en su poder las grabaciones de las cámaras que tiene la casa, en las que se ve a dos asaltantes y a un tercero que esperó en el jardín interno de la propiedad, ubicada en la localidad de Villa Tesei. Fuentes judiciales dijeron a Clarín que la principal pista del caso es que fue un intento de robo, pero a la vez esos mismos investigadores agregaron lo siguiente: “No descartamos ninguna hipótesis”.
Todo empezó a las 4.20 de ayer. Acuña dormía solo en su casa cuando sonó la alarma y luego el teléfono de la seguridad privada que quería saber si todo estaba bien. El intendente se levantó de la cama, salió de su habitación, ubicada en una planta alta, y descubrió que tres hombres habían saltado la pared. Dos ellos intentaban entrar en el living. Acuña, un hombre rudo, con experiencia en la militancia del PJ barrial, encendió de nuevo la alarma y gritó para asustarlos: “¡Váyanse hijos de puta! ¡Estoy armado!”.
La amenaza verbal surtió efecto. Los hombres salieron corriendo y saltaron un portón. Antes de irse, dispararon alrededor de doce tiros sobre el frente de la casa.
Algunos pegaron en las ventanas, otros en la pared. Acuña se refugió como pudo mientras escuchaba que el chirriar de las ruedas de un auto que escapaba a toda velocidad. Fuentes de la causa judicial resaltaron que les llamó la atención la cantidad de disparos que realizaron los delincuentes antes de partir. Y dijeron a Clarín que las pericias deberán determinar si los balazos fueron en una sola dirección, o si hubo un intercambio con el dueño de casa. El jefe comunal lo negó.
Acuña trasmitió sus disculpas por no dar una entrevista: descansó después de haber pasado una madrugada agitada y violenta. El secretario de Seguridad de Hurlingham, Jorge Zapata, le dijo a Clarín que creía que el hecho “es uno más, un robo aislado”, y agregó: “Mi experiencia me dice que los ladrones no sabían que habían entrado a la casa del intendente. Dispararon doce balazos: esta gente se anima a cualquier cosa. Hacemos operativos todos los días y notamos que Hurlingham se transformó en un lugar de paso para los delincuentes.
Atrapamos mucha gente que no es de acá ”. La casa no tenía custodia. El opositor bloque de concejales del Frente para la Victoria se solidarizó con el intendente.


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