Lo sostuvo el Dr. Alejandro Nató, especialista en conflictos públicos, quien dictó el taller “La Mediación en Conflictos Comunitarios” impulsado por el Poder Judicial de la Provincia y acompañado por el Municipio de Río Grande. Estuvo orientado a dirigentes y operadores comunitarios, sociales, de cooperativas y asociaciones barriales. La propuesta fue una invitación a reflexionar y avanzar en la adquisición de herramientas para el diálogo y la construcción de consensos en materia de conflictos comunitarios.
En este sentido comentó que “estamos en una etapa en la cual, si bien nos relacionamos mucho, no obstante esa relación, hay un adelgazamiento del espesor de los vínculos sociales, y en materia de ello surgen conflictos que a veces llegan a mayores y podrían ser evitados si son trabajados a tiempo. Esto no viene a desplazar la justicia ni mucho menos, simplemente viene a ser un cambio de cultura, dejando la confrontación de lado por una cultura de colaboración con un enfoque dialógico, generar puentes de integración, espacios de equidad, para que la gente tenga la posibilidad de hacer valer su voz, de ser escuchado, y de también plantear sus temas. Muchas veces los ámbitos de mediación comunitaria sirven para manifestar que es lo innegociable con el otro, y desde allí cual es el umbral de respeto, hasta donde se está dispuesto a aceptar del otro”.
“Lo que buscamos es que existan mejores mecanismos de convivencia, que estos campos de acción sirvan para que la sociedad se interrelacione mejor, y a su vez sirva también para dirimir los conflictos que tienen su base social, los que basan su estructura en el modo de convivencia, en el modo de ser, salir del paradigma del enfrentamiento y pasar al de la colaboración, lo cual implica también una actitud ante la vida, y tener campos de acción predispuestos para trabajar ello, con mediadores formados. Lo que se pretende es generar una instancia de concienciación por un lado, pero también de formación de mediadores comunitarios. Existe mediación comunitaria dentro de lo que es la provincia de Tierra del Fuego, tanto en Río Grande, como en Ushuaia y Tolhuin, existen espacios de mediación, y se busca a partir de ello fortalecer los vínculos intersectoriales correspondientes a la comunidad, que a su vez generan mayor compromiso para poder trabajar mejor dentro los conflictos de convivencia tanto en la familia, como en la comunidad, y también lo que podría llegar a ser una expresión comunitaria como es la escuela, es decir, todos los canales por los cuales se expresa la comunidad, en este caso específico estamos trabajando con la comunidad”.
Compartió además que “es fantástico venir después de 25 años a Río Grande, el contraste que existe de cuando estuve aquí, que eran unas poquitas casas y un frío bárbaro, a lo que hoy existe, hay una sociedad mucho más participativa, hay un clima de prosperidad en materia del crecimiento del lugar, y eso lógicamente genera sus situaciones de miradas cruzadas, lugares que pueden ser comunes pero con fricciones y rispideces. Realmente a mi me da un gusto enorme ver que han crecido tanto, pero también el lindo sabor de poder trabajar con una población que tiene tanta riqueza y tanto potencial como para poder convivir de un modo más armónico”, describió.
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