La Sala Penal del TSJ consideró improcedente el recurso presentado por el abogado defensor y dejó firme la sentencia. “Por lo menos que se haga justicia, es lo único que pido”, aseguró Sandra Ferreyra, madre de la joven asesinada a golpes por su entonces pareja, en 2010.
También se consideró que el homicidio se cometió mientras la víctima estaba prácticamente indefensa, que el daño se extendió sobre los hijos de la pareja y familiares directos en una conducta agresiva después de cometer el crimen. “La pena se ajusta al valor justicia, al adecuar proporcionalmente la pena a las características del caso concreto, comprendiendo sus aspectos fácticos, jurídicos, tanto en su faz objetiva como subjetiva, y sociales, descartando, entonces, todo tipo de arbitrariedad”, remarcaron los jueces que integran la Sala.
Sandra Ferreyra, madre de Micaela y actual tutora de los dos hijos de la joven, aseguró en La Palangana que “por lo menos que se haga justicia, es lo único que pido”. “Al mes que dictan la sentencia me prendieron fuego la casa, espero que ahora no me pase lo mismo”, advirtió.
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