En el día de ayer la diputada provincial del Partido Lyder, Isolda Calsina, firmó una columna de opinión bajo el título “Once y Humahuaca, dos tragedias con la misma respuesta - La palabra oportunismo sirve de excusa aquí y allá para eludir responsabilidades”.
En realidad, tanto acá como allá, los legisladores oficialistas (de la Legislatura de Jujuy y del Senado de la Nación) se opusieron al evidente gesto de oportunismo político de los legisladores de la oposición, pues tanto en Jujuy como en Buenos Aires éstos no perseguían, como dice la diputada Calsina, “enviar un gesto de solidaridad y acompañamiento a quienes sufrieron la pérdida de seres queridos”, sino utilizar dos hechos lamentables para criticar a los gobiernos provincial y nacional.
Si realmente hubiera sido cierto que el objetivo era expresar un gesto de sensibilidad ante el dolor, tengan la plena seguridad de que todos los legisladores justicialistas habrían acompañado la propuesta. Pero no existió tal gesto y por eso se rechazó que se quiera utilizar la tragedia como fundamento del rédito y la crítica política.
Y la prueba del oportunismo denunciado emerge de los propios dichos de la diputada Calsina quien, en su columna, se encarga de desnudar el verdadero objetivo que persiguió cuando realizó el planteo del caso de Humahuaca en la Legislatura de Jujuy. Como es plenamente consciente de esa motivación oportunista, la diputada Calsina no ha tenido ningún prurito en esconderla en su columna sino que, por el contrario, la ha confesado como si fuera una virtud.
Dice la diputada Calsina que “aun cuando fuera cierto que el único objetivo de la oposición era el de obtener un rédito político de los trágicos sucesos, los parlamentos no pueden bajo ninguna circunstancia restar apoyos, reales y simbólicos, a las víctimas de una tragedia ... sobre todo existiendo como existen, tanto en Humahuaca como en Once, serias posibilidades de que la negligencia del propio gobierno haya contribuido para que la tragedia tenga lugar”.
Es decir, como ella misma lo reconoce, su planteo fue hecho no para formular una expresión de acompañamiento en el dolor sino para destacar la “negligencia del propio gobierno”, emitiendo juicios condenatorios del mismo aún por encima del Poder Judicial que se encuentra investigando los hechos. Y frente a esa motivación, absolutamente lejana de cualquier gesto de sincera solidaridad, la oposición de los legisladores del oficialismo era y es obvia, pues no se puede consentir que se utilice la tragedia para el rédito político.
Las víctimas de Humahuaca y de Once tienen nuestra más absoluta y sincera solidaridad y, como ellos, también abogamos por un pronta respuesta de Justicia. Pero a la par, es importante también poner las cosas en su lugar: el oportunismo frente a la tragedia no puede ser fuente de votos; para eso está el genuino trabajo político de convencimiento y militancia.

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