Conductor que atropelló y mató a un policía quedó preso por homicidio

Conductor que atropelló y mató a un policía quedó preso por homicidio

Un policía perteneciente al Cuerpo de Caballería y que prestaba apoyo a un operativo de tránsito de control de alcoholemia murió atropellado por un conductor ebrio que lo eludió a toda velocidad. La víctima tenía 34 años y era padre de una niña de 11. El automovilista fue detenido a las pocas cuadras y quedó acusado de homicidio simple.

Lucas Gabriel Carnero (22) pasó a las 3.26 de la madrugada de ayer por 14 de Julio y Colón. Tres minutos después, a las 3.29 estaba detenido en Arenales casi Brown. En ese lapso, el vendedor de viajes de egresados condujo su Volkswagen Up a alta velocidad para atravesar los semáforos, eludir un control de alcoholemia, arrollar y causar la muerte del subteniente de caballería Fabián Mendiola (34) y pretender escapar.

El grado de alcohol que la policía de tránsito verificó poco después en la sangre de Carnero echó luz sobre la inescrupulosa e inhumana maniobra: para evitar una multa causó una tragedia.

Por ese motivo, desde ayer este joven de 22 años permanece detenido en la cárcel de Batán acusado del delito de homicidio simple con dolo eventual y tiene estatus procesal similar al de un asesino. La fiscal María Teresa Martínez Ruiz elevó cargos que podrían acarrearle a Carnero una pena de prisión de cumplimiento efectivo de 8 a 25 años.

Mientras anoche en el recinto del Concejo Deliberante eran velados los restos de Mendiola, la defensora oficial María Laura Solari confirmaba que no iba a pedir ninguna medida de morigeración ni recurso extraordinario de excarcelación. "El delito que se le imputa no es excarcelable pero, por lo pronto, tampoco interpondré otras solicitudes", explicó la abogada que le proveyó el estado a Carnero.

El caso impacta por estas horas no sólo a la fuerza policial sino a la Municipalidad, porque Mendiola era un asiduo colaborador de los controles de tránsito que se distribuían en las madrugadas para reducir los siniestros con personas alcoholizadas. "Es un hecho injusto y a la vez paradójico ya que se trata de la pérdida de la vida de alguien que estaba trabajando para cuidar la vida de los demás", dijo ayer el intendente municipal Gustavo Pulti, con notoria afectación por el episodio.

Carnero se negó a declarar ayer y ahora la Fiscalía de Delitos Culposos investiga todas las circunstancias que rodean el caso, incluida la validez de la licencia para conducir que había sido emitida en el año 2013.

Demencial

Carnero, como miles de personas, salió en la noche del lunes a celebrar el Día del Amigo. Se montó en el automóvil Volkswagen UP de su propiedad y salió con un programa no muy distinto al de los demás: cenar y beber.

El primer punto de encuentro fue la zona de Constitución, donde un boliche abrió sus puertas inusualmente un día lunes para ofrecer los servicios de la noche. Fiesta y festejos entre amigos.

La historia que intenta reconstruir la Fiscalía indica, por el momento, que Carnero tomó alcohol y pese a eso decidió atravesar toda la ciudad manejando el vehículo. Lo acompañaban un menor de 17 años y dos adultos, de 21 y 35 años, indicaron fuentes extraoficiales. La idea era dirigirse a media madrugada hasta el centro por excelencia del esparcimiento nocturno en cuanto a boliches: Playa Grande.

Al mismo tiempo, la Municipalidad había dispuesto distintos puntos de control de alcoholemia, uno de ellos en Colón casi Hipólito Yrigoyen. Agentes de tránsito se apostaron en ese sector, con el apoyo de algunos policías, entre ellos Fabián Mendiola, un subteniente del Cuerpo de Caballería que solía participar en dichos operativos. Para aumentar sus ingresos mensuales, sumaba horas extras en una tarea que, en algunas ocasiones, se convertía en riesgosa.

Mendiola le había comentado a su esposa que los automovilistas eran muy agresivos cuando se los intentaba controlar, tanto en la documentación de los vehículos que conducían como en la toma con pipeta del test de alcoholemia.

En la madrugada de ayer, Mendiola se había colocado en el medio de la avenida, más hacia el carril de la mano que va de Mitre hacia Independencia. Allí, con su uniforme, aportaba presencia y prevención. El operativo se llevaba a cabo con los incidentes mínimos que muchas veces ocurren, pero nada fuera de lo normal.

Segundos antes de las 3.30 el Volkswagen manejado por Carnero avanzó por encima de la velocidad máxima precautoria en avenidas (60 kilómetros por hora) y al llegar hasta el retén policial sobrevino lo inentendible, la tragedia. Carnero decidió eludir el control y se lanzó a toda velocidad hacia la mano opuesta, donde en el medio de la calle estaba Mendiola junto a otras personas afectadas al procedimiento.

El impacto fue tan violento que el cuerpo del policía salió despedido por el aire y terminó golpeando contra una columna de alumbrado. Su arma reglamentaria se desprendió de la cartuchera para hacer un trayecto descontrolado hasta el acceso a uno de los edificios de la cuadra.

Luego los acompañantes del conductor asegurarían en sus declaraciones que lo intentaron detener, e incluso lo golpearon a Carnero, pero nada funcionó. A los gritos, con el parabrisa astillado y la parte frontal del vehículo dañada, Carnero circuló por Colón hasta la calle Lamadrid, donde dobló en contramano. El menor de 17 años se lanzó del vehículo en movimiento y los otros dos ocupantes siguieron atacando al conductor, hasta que uno de ellos le sacó la llave de ignición. Ya por la calle Brown, el impulso llevó al Volkswagen hasta la esquina de Arenales y allí se frenó. En instantes llegaron patrulleros del Comando y de la comisaría segunda y detuvo a todos los que iban a bordo.

A pocas cuadras, Mendiola no sobrevivía. Había muerto prácticamente en el acto por los severos traumatismos y, principalmente, por el desprendimiento de un pulmón.

Alcohol e imputación

"Tenía los ojos vidriosos. Tuvimos que actuar rápido porque había muchas personas interesadas en hacer justicia por mano propia", dijo el titular de la comisaría de la jurisdicción, Diego Gancedo.

A Carnero lo sometieron en el lugar a la prueba a la que se había negado tan salvajemente antes. El alcoholímetro marcó 1,46 gramos de alcohol en sangre, tres veces por encima de lo permitido para conducir.

De inmediato fue detenido y puesto a disposición de la fiscalía, que ordenó su traslado al Cuerpo Médico de la policía. En ese lugar, el automovilista no se opuso a que le extrajeran muestras de sangre y orina. De allí se iniciaron todos los trámites que derivaron primero en su comparecencia ante la Fiscalía interviniente y luego su derivación a la Alcaidía Penitenciaria de Batán.

"Sólo puede trascender que se negó a declarar", dijo anoche una fuente de la Fiscalía.

En tanto, los tres acompañantes de Carnero dieron su versión de los hechos en la propia Jefatura Departamental por orden de la fiscal del caso.

Por otra parte pudo saberse que la Fiscalía va a investigar si la licencia exhibida por Carnero presentaba algún tipo de irregularidad. "Se emitió en el período en el que surgieron todos los problemas con las licencias de conducir", explicó una fuente.

La figura que se le imputó a Carnero es la de homicidio simple con dolo eventual, ya que la Fiscalía considera que excede al homicidio culposo agravado, aunque lo puso como carátula subsidiaria. Para la fiscal Martínez Ruiz, el automovilista que causó la muerte de Mendiola comprendía lo que hacía y tuvo intención evidente de vulnerar la seguridad del retén policial al acelerar y maniobrar.

"Lo pasó por encima para no pagar una multa"

Ana Ramírez todavía no entiende lo que ocurrió. Atraviesa ese momento en que todo parece una pesadilla de la que quiere que la despierten. Pero no: su marido, con el que está casada "desde hace menos de dos años", acaba de morirse atropellado mientras ganaba unos pesos más haciendo horas extra en un operativo de alcoholemia.

La joven de 28 años llora y no puede comprender cómo finalmente sucedió lo que más temía. "Lo pasó por encima para no pagar una multa de algunos pesos", dice a medida que la convocan de distintos medios.

Ana temió siempre que ocurriera lo que terminó por pasar. El 26 de abril había escrito en su Facebook: "Te amo tanto mi vida. Dejá de darme sustos, porque los de Tránsito reciben su buena paga pero vos vivís arriesgando la vida en esos operativos y te mandan con una venda y listo. Sé que te gusta trabajar pero estoy molesta". Ese día, su esposo había regresado con una lesión en el pie, porque un motociclista lo había atropellado al intentar escapar de otro operativo. Ayer no corrió con la misma suerte.

"Yo estaba sola porque cuando él iba a trabajar de madrugada me pedía que cerrara todo y no le abriera a nadie. Por eso sus compañeros, en el patrullero, estuvieron como media hora tratando de llamarme desde la puerta.

Yo le mandaba mensajitos a él: 'Amor, ¿qué hago? ¿salgo? Porque me están llamando desde adelante...", dijo que le había escrito vía teléfono celular.

Después, contó cómo se enteró de lo que había ocurrido. "Me llevaron al hospital y ahí me dijeron. Había salido a las 2 de la mañana para trabajar en alcoholemia con Tránsito como hacía seguido. Me dijeron que esta persona alcoholizada lo pasó por encima para no pagar una multa de algunos pesos", señaló.

Además, la joven dijo que "a los compañeros de él también les pasó, todo por no pagar una multa". "Ultimamente él me mostraba que en internet salen videos criticando a la gente de Tránsito, dicen que maltratan a la gente. Pero él, que está ahí, me decía: '¿Sabés las cosas que hace la gente? Te pasan por arriba'. Yo sólo quiero que esa persona que lo pasó por encima no salga. Que no venga un abogado después y diga que fue un accidente. No fue un accidente. El estaba alcoholizado y lo sabía, y por no pagar una multa pasó por encima de mi marido", concluyó.

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