Fue un robo de ribetes cinematográficos. Rehenes en una escribanía del microcentro. Una fuga y la consiguiente persecución por parte de uno de los escribanos. Todo concluyó en un acuerdo de pena durante un juicio abreviado.
La instrucción de la causa, en manos del fiscal Javier Barda, de Delitos Complejos, fue indudablemente veloz. Todo ocurrió el 24 de abril de 2013, a las 11 de la mañana. Pleno centro de la ciudad. Gritos, violencia, una persecución típica de película yanqui. Al menos dos hombres habían entrado a la escribanía al grito de "tírense al piso, esto es un robo... dónde están los dólares, títulos y acciones". Según se lee en la sentencia del juez Gustavo Abudarham, dos hombres lograron un botín integrado por: "veinte pesos, un anillo de plata y oro con 6 piedras brillantes incrustadas", "una alianza de oro matrimonial, un celular, 2.000 pesos en efectivo", "1.600 pesos, un Blackberry y un reloj cronógrafo", "dos anillos de oro y plata, un celular Samsung táctil y 4.000 pesos", "una alianza de oro, una alianza de plata y un anillo con la imagen de la Virgen de Luján", "3.000 pesos y una tarjeta de caja de ahorro del Banco Provincia".
Las famosas acciones y los reclamados dólares no aparecieron y los dos hombres se alzaron con las pertenencias de clientes y empleadas de la escribanía.
Comentá la nota