Según el tribunal que juzgó el caso, el hombre cometió el homicidio tras escuchar las repetidas quejas que manifestaba su “madre del corazón” sobre Pereyra, su ex marido. La condena que aún puede ser recurrida ante el Superior Tribunal no está basada en pruebas concluyentes pero sí en una serie de indicios. Fue clave el testimonio de quien sostuvo que el acusado le confesó el asesinato.
En síntesis, con estas motivaciones es que Godoy Maldonado resolvió matar a Pereyra de un balazo en la cabeza, el 30 de junio de 2010 entre las 0 y la 1.30, luego de sacarlo de su casa con una excusa y de llevarlo en su propio jeep hasta la zona del autódromo municipal, donde lo ejecutó y abandonó el cuerpo.
Así se desprende de los fundamentos de la sentencia dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal de Ushuaia, luego del juicio finalizado el 2 de agosto donde se condenó al ex secretario administrativo del Concejo Deliberante de Tolhuin a 14 años de prisión, por homicidio agravado, y se absolvió a Cossio por el beneficio de la duda.
El fallo, que ahora puede ser recurrido por la defensa a través de un recurso de casación, no menciona pruebas concluyentes, pero sí una serie de indicios que a criterio de los jueces Maximiliano García Arpón, Roberto Magraner y Alejandro Pagano Zavalía, certifican la participación del imputado en un hecho que conmovió a la comunidad artística y a toda la sociedad fueguina a mediados del año pasado.
¿Por qué lo condenaron?
Según la sentencia, aunque la pistola nueve milímetros con la que se cometió el crimen nunca fue hallada, quedó demostrado que el acusado tenía armas, sabía usarlas y había sido denunciado por amenazar con ellas a familiares.
Cuando requisaron su camioneta encontraron “una escopeta y una gran cantidad de municiones”, mientras que un peón declaró en el juicio que el imputado “le llevaba dos armas para limpiar: una carabina y una pistola calibre 22”.
El principal testigo del caso, Fernando Mullins, sostuvo que Godoy Maldonado tenía una pistola que llevaba siempre en su camioneta, y que dejó de verla luego del homicidio.
Mullins vivía con el acusado en un departamento del barrio 640 Viviendas, y trabajaba con él en el Concejo Deliberante de Tolhuin.
En el juicio declaró por videoconferencia, y ratificó que en la madrugada de aquel 30 de junio (dijo entre las 23 del 29 y la 1 del 30) Godoy regresó y le confesó con lujo de detalles que había matado a Pereyra, y que para ello primero lo había ido a buscar a su casa y lo había llevado con una excusa hasta la zona del autódromo.
“Cabe preguntarnos cómo sabía Mullins estos datos como para armar lo que según la defensa fue una película”, indicó el juez García Arpón en la sentencia, al dar credibilidad a los dichos del testigo.
De acuerdo al voto del mismo magistrado, la persona que abandonó el jeep de Pereyra, luego de cometido el crimen, frente a una vivienda, fue Godoy Maldonado.
“Está probada la similitud de las características físicas y que usaba una campera marca Columbia, de color tiza grisáceo con detalles naranjas en las mangas y hombros”, sostiene el fallo.
Para la defensa, la testigo que vio al sujeto jamás reconoció a Godoy Maldonado en ninguna rueda de reconocimiento, pero el tribunal valoró que se trata de un indicio de la presencia del acusado en ese lugar.
Los jueces también tuvieron en cuenta el sitio del crimen (“un lugar deshabitado que conocía y de rápido acceso”) y la utilización de un teléfono celular perteneciente a Mullins pero que usaba el imputado. De hecho Cossio admitió en el juicio que a veces lo llamaba a ese número.
La investigación demostró que desde ese celular se realizaron varias llamadas la noche del crimen, que fueron tomadas por “la antena Ushuaia 2 celda TDF004B que se corresponde al área de cobertura del lugar donde vivía Pereyra”.
Para el tribunal, la forma en que el artista plástico salió de su casa antes de que lo mataran (dejó las hornallas de la cocina prendidas y llevaba en los bolsillos comprobantes de pago de la cuota alimentaria de sus hijos) es otro indicio de que se fue con alguien relacionado con su entorno familiar.
Además, sostuvieron que Godoy Maldonado actuó “con frialdad” al ejecutar la maniobra y valoraron como un agravante que no se haya arrepentido de su accionar.
¿Por qué la absolvieron?
En relación a Cossio, el fallo dio por probado que luego de la separación con Pereyra “no existía ningún tipo de relación entre la imputada y el occiso” y que incluso habían hablado “en solo dos ocasiones por temas relacionados con sus hijos”. No obstante, se admite que antes del divorcio habían tenido situaciones de tensión, e incluso de violencia.
Pero “crear un cuadro de presunciones, sobre una mala relación, no alcanza para demostrar en esta instancia la certeza requerida para concluir que la imputada haya determinado a Godoy Maldonado para dar muerte a Miguel Pereyra”, señala la sentencia.
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