Por unanimidad el Tribunal Oral Federal, condenó ayer a a 12 y 10 años a una docente y a su marido por haber incurrido en el delito de trata de seis chicos mientras estos asistían a una escuela.
Los fundamentos de la resolución se leerán el 4 de diciembre y a partir de allí, el abogado defensor Walter Díaz, indicó que se apelará la resolución que condenó a sus representados.
Con la condena los jueces hicieron lugar al pedido establecido por el fiscal Francisco Snopek quien entendió que Eva Ortiz y su marido, Walter Cuellar, habían explotado chicos que asistían a la escuela albergue, sin haberlos hecho estudiar de la manera que correspondía. Además, abundan los relatos en escenas de cría de animales, maltratos en las condiciones de habitabilidad como también al momento de alimentarlos y, una frase de "hubo hijos y explotados", resumiendo la diferente situación en la que se encontraban seis chicos de entre 6 y 11 años que se suponía, debían ser cuidados por Ortíz, sumando a los tres hijos de la pareja.
Antes de disponer la lectura de la sentencia, ambos imputados sostuvieron que eran inocentes al momento de coincidir en su teoría que se trataba de una situación orquestada por el Ministerio de Educación, tras la denuncia que hicieron al ex ministro Leopoldo van Cauwlaert, en cuya gestión se había decidido cerrar la escuela albergue en 2010 por diversas irregularidades.
En su defensa, Cuellar puso a sus hijos como las únicas víctimas de este proceso, además de citar frases del Martín Fierro. Se dirigió al juez de la Instrucción, Miguel Medina, como un "prevaricatorista" indicando que actuó con "arbitrariedad" al procesarlos. Acusó a la psicóloga a cargo de haber creído las palabras de "mitómanos", como la pareja Beltrán (quienes también hicieron una denuncia contra la pareja que terminó en una nueva investigación por trata), y sostuvo que a los chicos se los indujo a decir mentiras en su contra. También acusó al fiscal Snopek de haber dispuesto una "actitud patoteril", y suplicó a los jueces "que se saquen la telaraña de los ojos".
El ataque al fiscal fue continuado por Ortíz, al sostener que el fiscal "se ensañó de tal manera, quizás porque recibió órdenes". Fue entonces que el juez del TOF, Mario Marcelo Almaraz, le advirtió que no debía seguir realizando valoraciones sobre el fiscal "porque no corresponde". Sin embargo siguió culpando a terceros (el Ministerio, la supervisora, quienes hicieron la investigación, los denunciantes), sosteniendo "dediqué más tiempos a esos chicos que a mis propios hijos". La victimización establecida por ambos, sin embargo, no fue suficiente ni siquiera para lograr que la pena solicitada se reduzca.
Al establecer la sentencia los jueces indicaron que ambos condenados habían captado a los chicos y los habían explotado aprovechando su condición de vulnerabilidad. A Ortíz la pena le fue agravada por haber sido quien se encontraba a cargo de la educación de los chicos.
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