Fue encontrado culpable de ser coautor del homicidio de un vecino de Altos de San Lorenzo con quien tenía una vieja enemistad. Su hijo ya había sido condenado por el mismo hecho.
La pena fue impuesta por unanimidad por el Tribunal Oral criminal II de La Plata, quien avaló la teoría de la fiscal Maribel Furnus, aunque aplicó una condena menor a la solicitada. La funcionaría había pedido 19 años de presidio para Acosta.
Así, la justicia de primera instancia dio por probado que la víctima circulaba en bicicleta y fue perseguida en moto por Acosta y su hijo. El menor le disparó por la espalda y lo mató. El caso fue encuadrado como “homicidio doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad”.
Durante el juicio varios testigos indicaron que los problemas entre las familias Acosta y Rodríguez comenzaron en el año 2004 con un enfrentamiento armado y que los hechos de violencia entre las partes eran moneda corriente en el barrio.
Dos meses antes del crimen, el acusado denunció que intentaron incendiar el club donde rescataba pibes de la calle y les enseñaba boxeo. Días después presentó otra denuncia en la que daba cuenta que desconocidos abrieron fuego contra el lugar.
En su alegato, la fiscal valoró como agravantes de la condena que el ataque fue hecho bajo el manto de la nocturnidad, que fue “artero”, y que la víctima “estuvo al borde de la indefensión total”.
Por su parte, el defensor oficial Manuel Bouchoux aseguró que en el debate “quedó acreditada la inocencia” de Acosta y recordó que entre las familias de víctima y acusado “hay un odio de larga data”.
Además hizo foco en la declaración de testigos que ubicaron al acusado en zona crítica. “Era de noche y los testigos estaban a 150 metros de distancia”, dijo, dando a entender lo poco creíble que resultó para esa parte el relato de los vecinos del lugar.
Bouchoux pidió la absolución de Acosta, quien en sus últimas palabras ante los jueces dijo: “Soy inocente, no maté a nadie, lo único que hacía era manguear para ayudar a los chicos, saqué a muchos de las drogas".
En otro pasaje de su libre exposición resaltó que “hubo mucha envidia” por el trabajo social que él realizó en el barrio, “el odio que me tenían es porque hacía cosas buenas”.
“En estos dos años y cuatro meses que llevo preso pasé una doble condena, ya que no pude conocer a mis nietos y mi hijo estuvo encarcelado, pero creo en Dios, en la Justicia y en mi abogado para lograr la libertad”, fueron sus últimas palabras.
La sentencia fue unánime y lleva la rúbrica de los jueces Liliana Torrisi, Silvia Hoerr y Claudio Bernard.
Condena. Tras el crimen, uno de los hijos de Acosta fue detenido, procesado, juzgado y condenado a 15 años y 4 meses de cárcel, pero la defensa apeló y logró una importante reducción en la condena, que finalmente se dispuso en 5 años y seis meses de prisión.
El joven ya es mayor de edad y se encuentra detenido y beneficiado con un arresto domiciliario con amplias salidas de estudio para cursar una carrera universitaria.
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