Condenan a un profesor de Villa Ventana por tocarle un seno a una alumna de 14 años

José Quintino Andrada, un profesor de 51 años de Villa Ventana, fue condenado a un año de prisión -en suspenso- por tocarle un pecho a una de sus alumnas cuando ambos se encontraban a bordo de un vehículo a la salida de un cumpleaños.
Según pudo saber LA BRÚJULA 24, para el juez José Luis Ares, quedó probado que “el 24 de octubre de 2009, alrededor de la hora una, en el interior del automóvil marca Fiat Adventure, fuera del domicilio del padre de la víctima de la localidad de Villa Ventana, abusando de su autoridad como docente, a la entonces menor de 14 años se le tocó un pecho, previo habérsele propuesto con insistencia mantener relaciones sexuales”.

Además de creerle a la víctima, Ares citó en su fallo dado a conocer ayer el testimonio de varios testigos que afirmaron que Andrada, profesor de la ESB N°4, tenía una forma “especial” de dirigirse a sus alumnas.

Una mamá contó que su hija, una vez en clase, le pidió un clavo al profesor y éste le contesto: “No te doy un clavo pero si querés te la clavo”. Y que en otra oportunidad habló de una película pornográfica con animales y les dijo a las chicas que se iba a “mojar”.

Otra testigo señaló Andrada les contaba cosas sexuales, sobre películas pornográficas. Y que no tenían clase de cultura y estética. “Nos contó cómo tenían relaciones una mujer con un caballo y una película con dos lesbianas”, indicó.

Una joven, también alumna del profesor condenado, describió que una vez que ella había hecho un dibujo, Andrada le pidió que hiciera su culo y los pechos de otra compañera.

También se escucharon testimonios de otros alumnos que indicaron que el ahora condenado decía cosas como: “Qué buen culo que tenés, cómo te crecieron las tetas” o “pasá vos primero así te miro el culo”.

Una docente relató que tras conocerse la denuncia de abuso en la escuela “hubo una conmoción terrible y empezó a surgir lo sucedido con los otros alumnos”. E indicó que a una chica le decía Luly Salazar en referencia a sus pechos grandes. Y que, una vez en un recreo, a otra adolescente la tomó del cabello y le dijo “mirá qué linda colita” o decía “vení sentate acá”.

Durante el juicio, una de las peritos que evaluó la personalidad de Andrada que “durante la entrevista manifestó una actitud risueña. Y una modalidad de ser confianzudo, es seductor, trata de tener confianza con el otro, en ese contexto puede llevar al otro a encontrarse en un terreno con dificultad para manejarse”.

En su declaración, el imputado negó rotundamente haber cometido el abuso y sostuvo que durante veinte años tuvo una forma de trabajar no convencional, con buenos resultados y sin problemas. Que no fue su intención que se malinterpretaran las cosas.

En sus conclusiones, a las que tuvo acceso LB24, Ares indicó: “La joven (víctima) me impresionó como muy sincera y veraz, se mantuvo muy firme en la confrontación (careo) a la que se vio sometida. Además, debo destacar que no cargó las tintas para nada contra el imputado, y relató el episodio en términos similares a los que expusiera en la etapa preparatoria. Ninguna razón se advierte de su parte para desear perjudicar a su profesor con quien hasta entonces tenía una buena relación”.

“Varios testigos -agrega Ares- manifestaron una manera correcta de conducirse por parte del imputado; son directivos de colegios, colegas docentes y alumnos. Sin embargo, ello no altera mi convicción acerca de que las bromas y groserías de contenido sexual e incluso insinuaciones absolutamente fuera de lugar del profesor Andrada existieron aunque me apresuro a aclarar que en este proceso penal no se juzga la conducta del nombrado como docente, lo que será resuelto en el ámbito administrativo que corresponde, sino un hecho puntual y concreto, cual es el relatado en el primer considerando de este veredicto”.

Ares condenó a Andrada a la pena de un año de prisión de ejecución condicional, pero lo obliga por el término de dos años a fijar residencia y someterse al cuidado del Patronato de Liberados.

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