José Quintino Andrada, un profesor de 51 años de Villa Ventana, fue condenado a un año de prisión -en suspenso- por tocarle un pecho a una de sus alumnas cuando ambos se encontraban a bordo de un vehículo a la salida de un cumpleaños.
Además de creerle a la víctima, Ares citó en su fallo dado a conocer ayer el testimonio de varios testigos que afirmaron que Andrada, profesor de la ESB N°4, tenía una forma “especial” de dirigirse a sus alumnas.
Una mamá contó que su hija, una vez en clase, le pidió un clavo al profesor y éste le contesto: “No te doy un clavo pero si querés te la clavo”. Y que en otra oportunidad habló de una película pornográfica con animales y les dijo a las chicas que se iba a “mojar”.
Otra testigo señaló Andrada les contaba cosas sexuales, sobre películas pornográficas. Y que no tenían clase de cultura y estética. “Nos contó cómo tenían relaciones una mujer con un caballo y una película con dos lesbianas”, indicó.
Una joven, también alumna del profesor condenado, describió que una vez que ella había hecho un dibujo, Andrada le pidió que hiciera su culo y los pechos de otra compañera.
También se escucharon testimonios de otros alumnos que indicaron que el ahora condenado decía cosas como: “Qué buen culo que tenés, cómo te crecieron las tetas” o “pasá vos primero así te miro el culo”.
Una docente relató que tras conocerse la denuncia de abuso en la escuela “hubo una conmoción terrible y empezó a surgir lo sucedido con los otros alumnos”. E indicó que a una chica le decía Luly Salazar en referencia a sus pechos grandes. Y que, una vez en un recreo, a otra adolescente la tomó del cabello y le dijo “mirá qué linda colita” o decía “vení sentate acá”.
Durante el juicio, una de las peritos que evaluó la personalidad de Andrada que “durante la entrevista manifestó una actitud risueña. Y una modalidad de ser confianzudo, es seductor, trata de tener confianza con el otro, en ese contexto puede llevar al otro a encontrarse en un terreno con dificultad para manejarse”.
En su declaración, el imputado negó rotundamente haber cometido el abuso y sostuvo que durante veinte años tuvo una forma de trabajar no convencional, con buenos resultados y sin problemas. Que no fue su intención que se malinterpretaran las cosas.
En sus conclusiones, a las que tuvo acceso LB24, Ares indicó: “La joven (víctima) me impresionó como muy sincera y veraz, se mantuvo muy firme en la confrontación (careo) a la que se vio sometida. Además, debo destacar que no cargó las tintas para nada contra el imputado, y relató el episodio en términos similares a los que expusiera en la etapa preparatoria. Ninguna razón se advierte de su parte para desear perjudicar a su profesor con quien hasta entonces tenía una buena relación”.
“Varios testigos -agrega Ares- manifestaron una manera correcta de conducirse por parte del imputado; son directivos de colegios, colegas docentes y alumnos. Sin embargo, ello no altera mi convicción acerca de que las bromas y groserías de contenido sexual e incluso insinuaciones absolutamente fuera de lugar del profesor Andrada existieron aunque me apresuro a aclarar que en este proceso penal no se juzga la conducta del nombrado como docente, lo que será resuelto en el ámbito administrativo que corresponde, sino un hecho puntual y concreto, cual es el relatado en el primer considerando de este veredicto”.
Ares condenó a Andrada a la pena de un año de prisión de ejecución condicional, pero lo obliga por el término de dos años a fijar residencia y someterse al cuidado del Patronato de Liberados.
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