El tribunal de Trabajo N° 3 de Quilmes condenó al municipio por “persecución y discriminación” luego de haber despedido a un trabajador "por la difusión de su opinión gremial crítica hacia la autoridad municipal". Ordenó la "restitución del cargo" y el pago de "todos los salarios devengados hasta el momento de su efectiva reincorporación".
El fallo constituye un freno a la impunidad de los intendentes del conurbano, ya que limita la arbitrariedad protegiendo a los empleados municipales que quedan a merced de los políticos de turno. La sentencia fue establecida por el tribunal de Trabajo N° 3 de Quilmes, a cargo de los doctores: Silvia Cristina Bozzola, Guillermo Edgardo Caminos y Silvia Ester Bártola; y obtenida por el estudio jurídico Espínola Vera, representante legal y técnico de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FeSiMuBo), que lidera Rubén “Cholo” García.
La Justicia consideró que el despido "detentó motivos persecutorios y discriminatorios, evidenciándose así un desvío del fin, al acreditarse la existencia de un propósito distinto al de la mera punición disciplinaria”. Dictaminó que “deberán abonársele al trabajador los salarios que se hubieren devengado desde el 1 de setiembre de 2010 hasta la efectiva reincorporación del actor” debido a que "la sanción expulsiva que se le propinó, fue en clara violación a los principios y normativa establecida por la ley 23.592, preámbulo y los artículos 14 bis, 16, 31, 33 y 75, inciso 19, 22 y 23 de la constitución nacional, de los tratados internacionales".

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