Condenan a dos ingenieros y un capataz por la muerte de un niño

Condenan a dos ingenieros y un capataz por la muerte de un niño
Dos ingenieros y un capataz fueron condenados por homicidio culposo por la muerte del pequeño Kevin Barrozo, ocurrida en una obra de cloacas en Realicó el 11 de abril de 2008.

La sentencia recayó en Adolfo Viol (a 3 años de prisión de ejecución condicional), en Aníbal Lonegro (a 2 años e inhabilitación de cinco años co inspector de obra pública) y en Luis Iriarte (a seis meses). El fallo fue de la Cámara del Crimen integrada por Elvira Rossetti de González, Miguel Angel Vague y Miguel Angel Gavazza.

El pequeño Kevin Barrozo se cayó a una zanja el 11 de abril de 2008, mientras jugaba con otro amigo. Quiso saltar un charco, pero en realidad era una profunda zanja de la obra de tendidos de cloacas. Estaban inundadas por la lluvia. Y se ahogó.

Lonegro (53) es ingeniero civil. Era el inspector de obra, en funciones por la Administración Provincial del Agua (APA). Viol (61), ingeniero en construcciones, era el responsable de la obra que llevaba adelante la empresa Marinelli. Era una obra licitada por el gobierno nacional.

El fiscal Jorge Amado -que sostuvo las acusaciones originales- a la hora de pedir las condenas dijo que “la falta de control de las medidas de seguridad fue la causal del fallecimiento del niño; si se hubieran tomado las medidas como estaban reglamentadas, esto se podría haber evitado. No se hizo así porque lamentablemente no es la primera vez que en este país se hacen las cosas ‘a los ponchazos‘ porque nunca pasa nada, pero cuando pasa algo nos damos cuenta; aquí pasó así, porque luego del accidente las cosas cambiaron en la obra”.

Deber

El querellante particular, Gustavo Massara dijo que “los acusados han violentado el deber de cuidado, éste no se venía cumpliendo de antemano, en la obra pública se actúa con cierta demora y en este caso así fue; no adoptaron las medidas de seguridad necesarias, fueron negligentes ya que actuaron con decidia y cierta ‘pereza‘”. Remarcó que ninguno de los tres acusados mostró arrepentimiento”.

La defensa de Lonegro, estuvo a cargo de Vanesa Ranocchia Ongaro (se defendió diciendo que no tenía ingerencia en el plan de seguridad); la de Viol fue de Gastón Gómez (sostuvo que su defendido daba las órdenes, pero que no ponía ni era el responsable de los elementos de seguridad) y la de Iriarte por Lorena Baez (que se defendió diciendo que no cumplía funciones de capataz, aunque el tribunal consideró que había òrdenes de trabajo firmadas por el acusado). Además las defensas sostuvieron que era difícil mantener balizas y cintas ya que eran quitadas.

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