Lo condenan por homicidio simple y la indignación ganó las calles de Frías

Lo condenan por homicidio simple y la indignación ganó las calles de Frías
Quedó acreditado que le aplicó 19 puñaladas a la joven, pero de igual manera el tribunal entendió que no correspondía la figura de “alevosía”.
El mensaje plasmado entre bronca e impotencia en las puertas de la parroquia Inmaculada Concepción sea tal vez el resumen más elocuente del sentimiento enraizado en una sociedad ávida de creer en la Justicia y de una jornada que quedará en la historia de Frías.

Nunca antes un fallo en un juicio generó una ola de tanta indignación que se fue materializado en distintos puntos de la ciudad con pintadas, insultos y hasta una marcha de repudio en total disconformidad con la decisión de la Cámara de Juicio Oral de Tercera Nominación, -integrada por los Dres. Roberto Encalada, Margarita Piaza de Montoto y Julio Alegre Paz- el crimen por violencia de género más horrendo que registra esta comunidad, es “simple”, descartando el ensañamiento y la alevosía solicitado por los fiscales como elemento sólido para la prisión perpetua y sacando también la figura de emoción violenta que pidió la defensa de Ramos.

En consecuencia, se impuso para el ex monaguillo y colaborador de la parroquia una pena de 21 años de prisión, lo cual indica que podría salir en libertad condicional una vez que cumpla los dos tercios de esa condena, es decir cuando haya pasado 14 años encerrado.

José Luis Ramos mató a Eliana mientras la tuvo encerrada y produciéndole 19 heridas con un cuchillo de casi 20 centímetros de hoja en el rostro, mama, tórax y brazos, le aplicó trompadas y golpes contundentes en el cráneo y como si esto fuera poco le clavó el cuchillo en el cuello dejándoselo atravesado de lado a lado. Después quiso limpiar la sangre, se cambió de ropa, salió de su casa en bicicleta y se lo fue a contar a su padre y, desde allí, se asesoraron con un abogado y luego se presentaron en la comisaría bajo el falaz argumento de que Eliana había abortado un hijo suyo, situación que sólo quedó plasmado en los dichos de Ramos, un par de amigos y su defensa, pero nunca probado porque la victima no estuvo embarazada.

Horas cruciales

“¿Cuánto más tenemos que esperar para que se haga justicia?”, decía impaciente una de las amigas de Eliana que acompañaron a la familia en todas las audiencias, mientras miraba el reloj como apurando los minutos hasta las 13.30 luego de una dilatada espera que duró una semana, luego días y finalmente horas.

“Justicia para mi mamá”, pedía desde una remera la carita inocente de Esteban, el hijo de 7 años que Eliana dejó entre los vivos, y desde allí el cuadro de la sala era realmente impactante: colmada en su capacidad, cordones policiales entre el público y muchos periodistas. En ese marco, la tensión reinante por el aliento contenido de la gente se hacía sentir en la nuca de Ramos, quien no levantaba la mirada de la punta de sus zapatos casi en una poco creíble demostración de la “sin” vergüenza.

El silencio llamaba un murmullo que graficaba la impaciencia, hasta que la enfilada marcha de los jueces indicaba el punto final de la tensa calma. La gente experimentó una mezcla de desilusión, dolor, bronca e impotencia cuando escuchó que para los camaristas José Luis Ramos era el autor material y penalmente responsable del delito de homicidio simple, artículo 79º, 40º, 41º y 12º del Código Penal en perjuicio de Eliana Janeth Ávila imponiéndole, por mayoría, la pena de 21 años de prisión con costas y demás accesorias legales debiéndose computar el tiempo de prisión preventiva que lleva cumplido. Inclusive uno de ellos, el Dr. Julio Alegre Paz, solicitaba 17 años quien, llamativamente y en reiteradas oportunidades abandonaba la sala y en una tuvieron que hacerlo buscar, justamente cuando declaraba el forense, uno de los testimonios clave del ensañamiento.

“¡Asesino, hijo de p…!”, fue la primera reacción que retumbó entre las paredes de la sala mientras los jueces abandonaban el recinto, y una catarata de lágrimas e insultos marcaban a fuego la disconformidad ante el voto dividido que luego fue repercutiendo entre los pasillos al grito ahogado de ¡Justicia! Clamor que se repetía cada vez más seguido como descarga de lágrimas.

Esa indignación también ganó las calles. Amigas de Eliana fueron hasta el Departamento de Seguridad Ciudadana Nº 7 para insultar a Ramos y lanzar piedras contra el portón de chapas, también llegaron hasta la casa donde éste asesinó a la joven y la furia hizo derrumbar las rejas y las paredes hasta que llegó la policía y formó un cordón en el frente.

Ayer fue un día histórico, porque un tribunal juzgó dentro de la sala, pero increíblemente la gente que siguió las audiencias lo hizo desde afuera hacia quienes tuvieron la misión de impartir justicia.

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