Un ex soldado estadounidense de 24 años fue condenado por un juez federal de Kentucky a cadena perpetua, por la violación y el asesinato de una adolescente iraquí y el asesinato del resto de su familia.
Green fue considerado el líder de un grupo de cinco soldados que planearon la atrocidad mientras jugaban a las cartas y tomaban whisky en un retén carretero en Mahmudiyah, al sur de Bagdad.
Los soldados, que se disfrazaron para acercarse sin dificultades a la casa de la joven, a quien habían visto un poco antes, prendieron luego fuego a la casa y a los cuerpos.
Green fue juzgado por un tribunal civil tras ser expulsado del ejército por "problemas de la
personalidad" antes de que este caso saliera a la luz.
Los fiscales habían pedido al jurado la pena de muerte, pero sus miembros no lograron alcanzar el veredicto unánime necesario para una ejecución. El juez lo sentenció a cinco cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional.
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