Condena de 23 años por un homicidio

Condena de 23 años por un homicidio
La pena recayó sobre Sebastián Pantano. La víctima había sido ultimada en ocasión de un robo.
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 18 condenó a 23 años de prisión a Sebastián Pantano (26), hallado responsable de "homicidio en ocasión de robo", según un fallo dictado por la Cámara de Casación Penal en febrero.

El máximo tribunal había revocado la resolución por la que el TOC 28 inicialmente lo había sentenciado a la pena máxima por entender que había cometido un "homicidio criminis causa" (matar para ocultar otro delito y lograr impunidad) y dispuso que otros jueces determinen el nuevo monto.

La madre de la víctima, Diana Cohen Agrest, cuestionó que se haya atenuado la pena por el "arrepentimiento" del imputado y consideró que "así como el perdón, es una noción extrajurídica apropiada en ámbitos religiosos o de la conciencia personal del que delinque, como de los deudos".

"Cuando se autoriza a un homicida a pedir perdón se comete una falacia de hecho, porque el que puede perdonar ya no está", enfatizó, y agregó que ésta es "una de las tantas irracionalidades en las que cae el derecho penal cuando ejerce un rol paternalista revictimizando a los deudos".

En la audiencia de la semana pasada, el fiscal Aldo De la Fuente había pedido una pena única de 25 años, los abogados querellantes Carlos Pousa Bogado y Daniel Borojovich 30 años y seis meses y la defensa 11 años porque su familia lo abandonó.

Para fijar la pena, los jueces Ricardo Rojas, Domingo Altieri y Pablo García de la Torre tuvieron en cuenta como agravantes que Pantano fue a robar "portando un arma de guerra apta para el disparo y cargada con munición adecuada".

El crimen ocurrió el 8 de julio de 2011 en el pasaje Bertrés al 500, casi Pedro Goyena, de Caballito, donde vivía Lucía Agosta, una compañera de Agrest, cuando ambos fueron sorprendidos por un joven que ingresó a robar cuando bajaban cosas de un auto. El asaltante, quien actuó solo, los amenazó con una pistola calibre 45 que nunca fue encontrada y los hizo ingresar a la casa, por lo que la joven le entregó dinero en efectivo.

No obstante, el delincuente no quedó conforme con el botín obtenido y maniató a Agosta y a su hermano y, cuando se disponía a hacerlo con Agrest, éste se resistió, por lo que primero lo golpeó con la culata del arma en la cabeza y luego le disparó dos tiros.

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