El Ministerio de Trabajo dictó la Conciliación Obligatoria en el conflicto que provocó la patronal de Cerámica San Lorenzo amenazando con despedir trabajadores. ¡Pero la empresa no está obligada a dar marcha atrás con los 40 retiros compulsivos que obtuvo con la enorme presión que ejerció en estos días!
El propio gremio dice que los retiros son “despidos encubiertos”, pero acepta que los que se produjeron antes de la Conciliación Obligatoria “no tienen vuelta atrás”. Entonces, ¿de que Conciliación hablamos? ¿Sólo los trabajadores deben acatarla? En una Conciliación Obligatoria las dos partes retrotraen las medidas adoptadas al inicio del conflicto. En esta maniobra cínica a favor de la empresa los únicos obligados a “retrotraer” son los trabajadores. La empresa se sale con la suya sin enfrentar ni un atisbo de lucha, se saca de encima 40 obreros y despeja el camino para desembarazarse del resto en el futuro. Aceptar esta trampa es el primer paso para facilitar los 180 despidos y en perspectiva el cierre total de la empresa. ¡Cuándo la gran movilización de apoyo mostró hasta que punto la empresa está aislada y el pueblo de Azul repudia su accionar, el Ministerio de Trabajo le facilita la tarea sucia!
Esta maniobra tiene que ser rechazada. El pueblo de Azul lo dejó en claro en la calle: ni un despido más. Ese es el mandato por el que el gremio Ceramista debe responder ante todo el pueblo trabajador de Azul. Como señalamos desde un principio, cada día que pasa sin respuesta juega para la patronal. Si hay “retiros”, que se mantengan las fuentes de trabajo, que la empresa contrate nuevo personal.
¡Que se retrotraigan los 40 “retiros”, que la situación vuelva a fojas cero. Que los trabajadores queden habilitados a reincorporarse si así lo desean.
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