El intendente Juan José Rainone fue ayer la primera voz oficial del justicialismo local en referirse a la renuncia de la concejala Sánchez. Reconoció la situación y dijo que “no sorprende”.
Mientras tanto, en silencio, en el Concejo Deliberante por estas horas tratan de evitar la ruptura porque el bloque oficialista quedaría con el mismo número que los ediles opositores, lo que forzaría el desempate de la Presidencia.
En el marco de una nueva Jornada Hortícola del CERET, el intendente Rainone admitió ayer la situación que El Diario -únicamente- publicó en sus últimas dos ediciones, mientras que el presidente del Concejo Deliberante, José Osmar García, durante gran parte de la mañana esquivó periodistas entre tomates, berenjenas y plantines de lechuga.
“Sí, claro, estoy al tanto, José Osmar García es el encargado de informarme”, indicó ayer el intendente de la ciudad sobre la situación de Sánchez. Extraño fue que luego se refiriera al tema como “rumores”, cuando la máxima autoridad del Concejo no desmiente y tres fuentes ya confirmaron a este medio que el escrito de la dimisión ya fue presentado.
Rainone señaló luego que “espero que no afecte en nada, nosotros tenemos que seguir trabajando en políticas públicas, trabajar fundamentalmente para la ciudad más allá de si estás en un lado u otro. A mi criterio, hoy hay que hacer políticas públicas que permitan el crecimiento natural, lógico y de mayor calidad para nuestra querida ciudad”.
García, presidente del Concejo, rechazó una y otra vez referirse al tema y lo único que esbozó ante la insistencia de los cronistas fue que “por ahora, no tengo nada que agregar a lo publicado (en El Diario)”.
Según las fuentes consultadas ayer, teniendo en cuenta que la renunciada ya amagó en un par de oportunidades anteriores y en la última ocasión públicamente dio a entender que pretendía cargos para “su gente”, el justicialismo no pierde las esperanzas y trata de negociar para retener a Sánchez y, con ella, la mayoría simple en el Concejo.
La formación de otro bloque unipersonal, además del gasto presupuestario que representaría al Concejo, que le permitiría repartir algo entre sus allegados a la edila, también implicaría que el PJ quede con la misma cantidad de concejales que la oposición. Esto implica que en las votaciones donde se registren empates tendría que intervenir el presidente del Concejo, pero obligaría también a que ningún oficialista falte a las sesiones.
Mientras tanto, el PJ perdería también el quórum propio, la mitad más uno, para desarrollar una sesión cuando lo pretenda sin la obligación de negociar con las bancas opositoras.
Los tiempos se acortan y ya quedan pocos días de la semana que viene para buscar definiciones, si es que los concejales oficialistas, y la propia involucrada, pretenden llegar a la sesión ordinaria del próximo jueves sin hablar con la prensa y teniendo en claro dónde se sentará Graciela Sánchez.
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