Lo afirmó Abel Real, uno de los martilleros locales con más experiencia en materia de comercialización de terrenos para la explotación agrícola. Al respecto, dijo que es muy difícil establecer el precio de una hectárea por la continua escalada del dólar.
En la inestable historia económica argentina de las últimas décadas, quien apostó a la divisa verde siempre ganó y el que se inclinó por ladrillos, también. Sin embargo, el dilema de oro, en general, consiste en analizar la simple ecuación entre costo y beneficio.
Pero el inversor duda, espera y se retrae hasta vislumbrar un horizonte menos vidrioso.
Esa conducta se refleja con nitidez en Junín, donde el panorama es de un estancamiento total y nada garantiza que el escenario vaya a cambiar en el transcurso de los meses venideros. Mucho más aún si se analiza la situación específica de la compra y venta de campos.
Abel Real, uno de los martilleros locales con más experiencia en operaciones con terrenos rurales, se sinceró al expresar que la actividad “está muy por debajo del año pasado y mucho más de lo que fueron 2009 y 2010”.
A porcentaje…
Dentro de ese plano general, puntualizó que en los alquileres de lotes hay una tendencia a que las operaciones se cierren conviniendo un porcentaje de la producción lograda al final de la campaña, modalidad que se había dejado de usar. “Eso debido a que hoy en día la rentabilidad es muy inferior a lo que era años anteriores. Hay que tener en cuenta que en algunas zonas hemos tenido problemas de sequía, inundaciones y sequía nuevamente, a eso hay que sumarle que no estamos competitivos ante el dólar y el costo de producción y de los agroquímicos”, agregó.
Por otro lado, Real admitió que es muy difícil determinar el precio de compra y de venta: “Podríamos haber hablado de una cotización la semana pasada, con un dólar a ocho pesos, y hoy tenemos el ‘blue’ por encima de los diez pesos”, comentó.
El tasador no dudó en señalar que esa franja inmobiliaria cayó en “una terrible incertidumbre”, que no se ha visto antes, ni siquiera en el año 2001.
“Por ahí lo que está tratando de implementar el Gobierno con el blanqueo de capitales puede ser un gran aporte para que se reactive el mercado. En cambio, la contribución de la cosecha puede ser mínima. En la compra y venta de campos tiene que ver el ánimo del comprador. Yo creo que el escenario se va a acomodar pero estamos en uno de los peores momentos, el mercado está totalmente paralizado”, aseguró.
Sólo expectativas
Otro de los que dio su diagnóstico de los acontecimientos actuales fue Claudio Roggero. “Se está dando una baja en las operaciones. No pasa nada, a excepción de algunos predios pequeños y en los de hasta cincuenta hectáreas, donde se da un movimiento más fluido. Los valores se han pesificado en muchos casos y en otros las operaciones se registran en un mix, una parte de dólares y la otra en pesos, a un dólar promedio entre el oficial y el paralelo”, afirmó el martillero a Democracia.
Roggero señaló que recién ahora se está viendo algún movimiento en función de la cosecha, que ha sido muy dispar porque para algunos resultó muy exitosa y para otros no tanto. “La verdad es que tenemos un poquito más de expectativa de lo que podamos concretar en julio o agosto, cuando vamos a tener definida la repercusión que tuvo la trilla en materia financiera. En general, producto de que varios propietarios mantienen los precios de sus tierras en dólares, el valor de los campos se hace sentir en el bolsillo del peso, eso sintetiza y explica la baja en las negociaciones”, explicó.
“Esto no lo recuerdo”
Alfredo Herrera, un ruralista consultado por este diario, aseguró que frente a la problemática que presenta el mercado cambiario “la compraventa de campos está absolutamente paralizada” y aseguró que esto sucede por las fluctuaciones que se observa entre el valor ‘testimonial’ de la divisa y el dólar libre”.
“No tengo la menor idea de cómo va a ser esto para adelante”, afirmó tras ser consultado sobre la previsión que tienen el sector agropecuario respecto a las ventas que deberá realizarse al término de la cosecha de maíz y soja.
Añadió: “He visto todo (en las últimas décadas), pero de tener un dólar que no existe pintado en las pizarras a otro que está prohibido, y lo persiguen si lo compra a un precio inalcanzable, esto yo no lo recuerdo”.
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