Abastecer a los chicos antes del comienzo de clases del otro lado de la cordillera es una opción cada vez más elegida por los mendocinos. También los mayoristas ofrecen precios más baratos. Alternativas.
A menos de un mes del comienzo de clases los papás ya están pensando en la compra de los “insumos” necesarios para la largada. Con los gastos de las vacaciones a cuestas -quienes pudieron tomárselas en algún lugar- y el peso de la inflación sobre los ingresos, muchos afinan el lápiz para ver de qué manera logran ahorrar lo que se pueda. Es que en las librerías los aumentos llegan a un 30% respecto del año pasado.
Desempolvar útiles y vestuario que quedaron de años anteriores y buscar lo que un hermano pueda heredar a otro es lo primero a lo que apuntan, aunque luego no queda otra que salir billetera en mano.
Entre quienes tienen la posibilidad ha ganado terreno realizar una escapada a Chile para adquirir a buen precio productos que consideran de buena calidad. Pero además, como en otros rubros, los mayoristas también están ofreciendo un salvavidas para el comienzo de clases.
Como sea, para quienes quieren ahorrar no queda más opción que tomarse un tiempo para comparar precios. Sin embargo, al respecto Susana Yelich -de Protección del Consumidor (Prodelco)- sugiere no dejarse impactar por aquellos elementos más económicos y evaluar también la calidad.
Cruzando la cordillera
Si bien Chile siempre ha sido una opción para las compras, con altos y bajos según la conveniencia del cambio, viajar para hacer las compras escolares es una tendencia que se afianza. La clase media es quizás la que más la sostiene, pese a que el cambio no es el más conveniente y las compras resultan gravadas con un 35%.
Los argumentos que sostienen esta tendencia apuntan a que sigue siendo conveniente, en particular si se consiguen promociones, se viaja en épocas de liquidación y porque en algunos rubros -por el mismo precio- pueden conseguirse productos de calidad muy superior, tal el caso de las mochilas y las camperas. Pantalones escolares, conjuntos deportivos, camisas, remeras y zapatillas engrosan las valijas de los mendocinos que se abastecen en Chile.
Como Viviana, que estuvo allí la semana pasada y aprovechó para quedarse tres días y disfrutar de la playa. Fue con su esposo y sus dos hijos y gastó $ 700 de alojamiento por noche en una cabaña y $ 600 en combustible para llegar hasta Maitencillo.
“Me gasté $ 2.000 (argentinos) en dos mochilas, dos pantalones de vestir, dos pantalones de jogging, seis camisas -que me costaron $ 18 cada una-, zapatillas, zapatos, camperas y cartucheras. Y eso que me traje las mejores mochilas”, enumeró a Los Andes más que conforme. Aclaró que compró con tarjeta de crédito, con lo cual el cambio es a dólar oficial y paga todo recién en marzo.
Al por mayor
Para gran parte de la población, los mayoristas han sido la manera de escapar al ajuste que la inflación hizo a sus bolsillos y por lo cual ganan cada vez más clientes. Ahora vienen a pisar fuerte también en el rubro útiles escolares, por eso muchos papás peregrinan en estos días hasta sus góndolas.
Ocurre que algunos tienen un límite mínimo de compra o exigen comprar cierta cantidad de unidades. En el primer caso, si se trata de uno que incluye mercadería en general, la solución que encuentran muchos es hacer la compra mensual e incluir en ella el material escolar. Otros, en tanto, deciden hacer una compra comunitaria junto a otros padres.
Una de las mamás consultadas dijo que había conseguido a $ 42 el mismo cuaderno que en un súper estaba a $ 56.
Lorena se desempeña en una cooperativa de trabajo y hace varios años que entre los socios se organizan para comprar en mayoristas que son sus proveedores.
“Buscamos las listas de nuestros hijos y hacemos una unificada. El año pasado comparamos y era un 25% más económico”, contó. Consideró además que “en realidad es algo que podría hacer cualquier empresa: comprar al proveedor, aprovechar el plazo de pago y después descontarlo por bono”.
También destacó que han encontrado más interesados para sumarse a la iniciativa. Hasta el año pasado eran diez los socios pero este año participarán algunos de sus familiares, por lo que calcula que serán casi el doble.
“Por un lado le sacás trabajo a las librerías pero por otro te das cuenta de la exageración en cuanto al valor agregado que ponen a los productos. Ya en el mayorista los costos son interesantes y calculo que a mucha gente se le hace difícil y por eso se inclinan más por estas opciones”, comentó.
Los papás de clase media, que hacen un esfuerzo por mandar a sus hijos a colegios privados, también han encontrado una alternativa para abaratar el valor del uniforme, que muchas veces tiene precios elevados.
Por eso apelan a talleres de costura y hasta modistas para su confección, mientras que quienes prefieren que tenga el escudo de la escuela lo mandan a bordar o lo compran para pegarlo con la plancha, lo cual puede tener un costo de unos $ 20.
La propia Lorena es una exponente de este grupo. Los mismos socios de la cooperativa se organizaron para pedir a un taller de costura la vestimenta escolar, con lo cual ahorraron otro 25%.
A último momento, mejor
Hay papás que ni bien terminan las clases buscan las listas para el año siguiente porque consideran que así obtienen mejores precios por la menor demanda. En ello invierten su aguinaldo.
Pero hay otros que esperan hasta último momento, porque quieren estirar al máximo las vacaciones antes de reconectarse o porque así creen que podrán aprovechar las promociones. Claro que esta costumbre implica salir a comprar en medio de una muchedumbre.
Yelich señaló que es una buena opción ya que, sobre la fecha, las empresas proponen buenas ofertas e incluso hizo una sugerencia más jugada: de ser posible, ir a comprar dos o tres días después del comienzo de clases, cuando los precios bajan aún más. En ese caso habrá que ver qué chances hay de ir el primer día de clases con lo que se tenía del año anterior.
Hacer una compra inteligente
Como lo importante es que la compra sea inteligente para que sea beneficiosa, no sólo en el precio sino también en otros aspectos, hay algunos puntos a tener en cuenta de manera particular.
Precios. Para ahorrar es necesario comparar precios en diferentes lugares y quizás en ocasiones relegar la comodidad de comprar todo en un solo lugar.
Calidad. Como dice el viejo refrán, “lo barato sale caro”. Aunque esto no necesariamente se cumpla, a veces es preferible no adquirir lo más económico sino gastar un poquito más para obtener algo durable, particularmente en la vestimenta y calzado. Susana Yelich, de Prodelco, recalcó que “hay distintas calidades en un mismo producto. Aunque sea más barato no sirve comprar algo que a los tres meses estará en malas condiciones y termina saliendo más caro”. Por eso, señaló que desde su punto de vista a veces es preferible gastar un poquito más, sobre todo teniendo en cuenta que los chicos le dan un uso intensivo, juegan, y lo de la escuela se lava todos los días.
Cambios. Yelich destacó que mucha ropa no tiene cambio cuando es una oferta y no hay carteles ni vendedores que lo adviertan, por eso en esos casos es fundamental preguntar siempre antes de comprar.
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