Además de los intentos por reabrir las causas de corrupción de Jorge Fernández, Intendente de Lincoln, las encuestas marcan un descenso notorio en su imagen.
Jorge Fernández está obsesionado con “Los García” (así los llama). Dice que la diputada Andrea y el Senador Patricio encabezan una campaña en su contra. Sin embargo, mientras en Ameghino (de donde son oriundos) la imagen de ambos es muy buena y hasta lograron una excelente elección en 2013, Fernández, quien viene cayendo en las encuestas frente a Salvador Serenal, no sabe cómo salir de los aprietos en que anda metido. Más aún, “Los García” ni siquiera se molestan en preocuparse por él.
Mientras dice haber llegado a un acuerdo con Daniel Scioli (lo usa para borrar las acusaciones que caen en su contra), Fernández no deja de asociarse a conceptos que derivan en corrupción y mafia.
Desde gente amenazada hasta enriquecimiento ilícito, hay de todo y para todos los gustos.
¿Su problema?
Cuando perdió en las últimas elecciones realizó cambios bruscos en el gabinete. Y en lugar de votos ganó enemigos que hablan, cuentan sobre campos, testaferros y una riqueza difícil de explicar si se empieza la intendencia en el lugar de deudor irremontable. De hecho, ni bien creó la Dirección de control Urbano, esa dependencia fue a parar a manos de un señor que tenía causas en su contra.
Claro que nada dura para siempre, y al ritmo de la caída de imagen (está en el punto más bajo de su historia) las acusaciones tapadas por años reaparecen cada vez con mayor fuerza.
¿Su estrategia?
Además de culpar a los García por todo, ahora sumó una nueva costumbre: Se esconde detrás de Daniel Scioli, nada más y nada menos que uno de los presidenciables con mayor chance de llegar a la Rosada.
¿Sabrá el Gobernador cómo lo están usando?



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