El diputado del Frepam, Carlos Bruno, participó del cacerolazo del jueves, en Santa Rosa. Dijo que lo motivó un matrimonio amigo que no pudo comprar dólares libremente para viajar a España, a visitar a sus hijos.
Bruno analizó la protesta del 18A y, en declaraciones a Radiokermes, defendió su participación en el rol de ciudadano. “Lo de ser diputado es una circunstancia, soy un ciudadano que circunstancialmente tengo privilegios respecto a los demás, voz y voto, pero eso no me hace distinto, o que esté por encima del resto. Yo no me la creo, sufro y gozo de las mismas cosas que cualquier ciudadano. Circunstancialmente estoy ocupando un cargo”, indicó.
-¿Por qué fui a la manifestación del jueves? Hubo cánticos sobre que se va a terminar la dictadura de los K… –le consultaron.
-No canté eso, no fui a buscar protagonismo, participé, encontré un montón de gente conocida. Fui a acompañar a algún amigo que está sufriendo estas consecuencias de distinta manera”.
Yo no comparto eso. Tengo 60 años y viví la época del 74-76, voté por primera vez en el ‘73 y volví a votar recién en el ‘83. Hoy tenemos el derecho a manifestarnos todos y no lo podemos perder nunca, pero también tenemos que ser respetuosos de las instituciones.
Lo que reclamo es que los gobiernos tienen la obligación de buscar consensos, no hay democracia plena si no hay diálogo y consenso. Esto es u convencimiento.
A veces me han tildado de demasiado dialoguista. Y estoy convencido de eso. No podemos estar en la crispación permanente. No comparto lo de TN ni lo de 678.
No comparto para nada.
-¿Conversa de esto con los manifestantes?
-Cuando tengo oportunidad, sí, porque a veces son jóvenes los que cantan esto. Les digo: “ustedes no han vivido la otra época, han nacido en democracia, no conocen otra cosa”.
-¿Lo sorprendió que se use esta terminología?
-Lo que pasa es, quiero entender, que cuando teníamos la dictadura de las botas nos imponían las cosas. Y nos prohibían. Yo creo que acá hay una diferencia. Quiero entender, a veces hay imposición por mayorías del Congreso de la Nación. Pero no podemos decir que es una dictadura porque imponen la mayoría. Yo preferiría que en vez de la imposición, se lograran consensos.
Pero si esto es lo posible, hay oportunidad de cambiarlo, próximamente hay elecciones. Tratemos de cambiar esa mayoría absoluta.
Pero al no haber referentes políticos que marquen el camino en la oposición, ocurren esas cosas. Se producen estas manifestaciones en las redes sociales y ahí pude aparecer uno con un cartel que diga “viva el golpe”.
-¿No tiene miedo de quedar pegado con sectores destituyentes?
-Creo que las instituciones están bastante golpeadas. Y no precisamente por esa gente que nos manifestábamos. La mayor responsabilidad está en la misma dirigencia, y no hablo solo del partido gobernante sino de toda la dirigencia. Si no entendemos que una democracia se sostiene con el fortalecimiento de los partidos políticos, que son los que llevan candidatos, después aparece gente que no participa, de golpe, y esto de lo nuevo se vuelve impredecible.
No sabemos lo que piensan y adónde van a ir. Nos ha pasado. Se acuerdan de Blumberg. Fue un fenómeno… no lo comparto. La vocación de servicio se tiene que manifestar siempre y a través de los partidos políticos.
-¿Por qué fue, entonces, al cacerolazo?
-Tengo un matrimonio amigo que tiene dos hijos y un nieto viviendo en España. Quieren viajar a visitarlos por primera vez con el hijo mayor, que está acá. Quieren comprar dólares, no para salir a las Bahamas ni a recorrer el mundo.
-¿No es ombliguista y pequeño ese argumento?
-De alguna manera te está cercenando la libertad. Te parece que una persona con 60 años no tiene derecho de ir a visitar a sus hijos. Explica para qué quiere ir… y que le digan que le dan 100 dólares por día. Eso, para mí, es cercenar una libertad de poder hacer algo, libremente y no es mirarse al ombligo. ¿Por qué no puedo visita a mi familia? ¿Qué culpa tengo yo?
Con respecto a la justicia, estoy de acuerdo con que los jueces paguen Ganancias. No me la creo que porque tienen que pagar impuestos se sienten condicionados. Si es así, andate.
No sé si las reformas que se plantan están bien o mal, pero se hace de una forma, sin diálogo, sin poder cambiar una coma, con los empleados judiciales y los magistrados en contra… Se avanza con la fuerza de la mayoría, y eso no nos hace bien. Tenemos que dialogar y consensuar. Estamos volviendo para atrás, no podemos seguir así.
-¿Hay una oposición a la altura de los acontecimientos? Tuvieron mayoría en el Congreso, en su momento, y tampoco se pusieron de acuerdo para avanzar con los proyectos.
-No hay una oposición firme. Carrió cada vez que no está de acuerdo con alguien funda un partido.
-¿Conoce los proyectos de democratización de la justicia?
-No los conozco. Pero la manera en que lo plantearon no es la forma de pensar y actuar. En la época de Alfonsín los debates en el Congreso eran acalorados y uno no se despegaba de la televisión. Siempre había quórum.
No digo que todo lo que hace el gobierno está mal. La sociedad está en un estado de crispación. Conozco amigos que han dejado de comer un asado los viernes porque se empiezan a pelear. Lo preocupante, que nunca vi, como ahora, es el grado de agresividad que hay tanto de un lado como del otro. Antes se podía compartir un café. Hoy o sos oficialista o sos opositor, no podes opinar distinto.
No estoy de acuerdo con los que dicen que la oposición tiene que juntarse en contra de. La UCR no tiene nada que ver con el Pro. Hay que fortalecer los partidos para que no venga un advenedizo a decirnos lo que hay que hacer o que es la manera distinta de hacer política.
-¿Cree que tiene que haber un bipartidismo?
-No, está bien que la derecha tenga su partido. Y también la izquierda. Lo que pasa que acá con la historia de que el peronismo es un movimiento los que eran ultramenemistas en los ’90 hoy son ultracristinistas. ¿Cómo es la cosa? Eso confunde.
La UCR no ha sabido contener a los distintos actores y hoy hay dirigencia dispersa. Eso debilita. Le haría bien a la república que los partidos de la oposición pudieran gobernar. Y hoy el único que puede ser gobierno es la UCR, en tanto y en cuanto se vuelva a fortalecer.

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