Ejecutivos de Kolavia sostuvieron que probablemente la caída del aparato fue ocasionada por un "impacto mecánico" en pleno vuelo y descartaron fallas mecánicas.
El accidente del avión ruso ocurrido el sábado pasado en Egipto probablemente fue ocasionado por un "impacto mecánico en el avión" en pleno vuelo, según dijo ayer uno de los vicepresidentes de la compañía aérea Kolavia, Alexander Smirnov. Para el director nacional de Inteligencia de Estados Unidos, James Capper, no hay evidencia directa de que pudiera haber sido un acto terrorista, pero agregó que "no descartaría" esa hipótesis.
En ese contexto, ayer se conoció que Estados Unidos, Alemania y Reino Unido ya habían declarado desde hace meses a la península del Sinaí, donde ocurrió el siniestro que se cobró 224 vidas, como una zona peligrosa, e incluso le habían recomendado a sus aerolíneas no sobrevolar esa zona bajo la cuota de 26 mil pies (7904 metros).
"La única causa plausible del accidente sería un impacto mecánico en el avión", afirmó Smirnov ante la prensa en Moscú, y buscó descartar cualquier responsabilidad en la aeronave: "No hubo una combinación de fallos en el sistema que pudiera haber causado la destrucción del avión en el aire", agregó.
Según otro de los vicepresidentes de la aerolínea, Viktor Jung, la empresa Kolavia descarta "por completo" una avería técnica o un fallo de la tripulación. "El accidente no fue causado por ninguna avería de los sistemas ni debido a carburante en mal estado", afirmó Jung, y añadió que una vez que comenzó la catástrofe fue imposible controlar el avión: "No voló, cayó".
"La tripulación de la nave no emitió ninguna llamada de emergencia", subrayó por su parte Smirnov. "Al parecer, la tripulación ya no estaba en condiciones de trabajar cuando ocurrió la catástrofe", analizó. Según informó la compañía aérea, el avión del tipo Airbus A321 perdió velocidad enormemente en menos de un minuto.
Poco después del siniestro, medios estatales egipcios afirmaron que el piloto había comunicado una avería a los controladores aéreos y pedido permiso para aterrizar. Sin embargo, fuentes oficiales de la aviación egipcia desmintieron después esas informaciones y aseguraron que no se realizó ninguna llamada.
Expertos rusos y egipcios siguen investigando los motivos del accidente, para lo cual aguardan evaluar las pruebas que aporte el análisis de las cajas negras, que se realizará en El Cairo.
Para el director nacional de Inteligencia estadounidense, no hay ninguna "evidencia directa" de terrorismo detrás del siniestro, pero aseguró que "no descartaría" tampoco ese escenario. Aún así, consideró que es "improbable" que el grupo yihadista Estado Islámico (EI) tenga capacidad para derribar un avión como el Airbus-321.
La creencia de que el grupo yihadista puede haber estado detrás del derribo del avión surgió luego de que el grupo Wilayat Sina (Provincia del Sinaí), filial egipcia del EI, asumiera la responsabilidad en un vídeo cuya autenticidad no pudo ser confirmada.
Las 224 personas que viajaban en el avión, casi todas de nacionalidad rusa, perecieron cuando el aparato se estrelló en el noreste de Egipto, donde el Ejército de ese país lleva tiempo combatiendo a insurgentes islamistas. El accidente se produjo cuando la nave volaba del centro turístico egipcio de Sharm el Sheij, a orillas del mar Rojo, a San Petersburgo.
Las autoridades locales de esa ciudad rusa anunciaron que concederán un millón de rublos (15 mil dólares) a las familias de las víctimas.
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