Hoy comienzan las obras para que zonas rurales tengan electricidad con paneles solares

Al menos mil correntinos serán beneficiados. Los equipos no tienen costo alguno para la Provincia, ya que los trabajos son financiados por el Banco Mundial.
Se inician hoy las obras para que mil pobladores de parajes rurales correntinos tengan electricidad mediante paneles solares. El programa se llama Proyecto de Energía Renovable en Mercados Rurales (Permer) y es financiado por el Banco Mundial, sin costo alguno para la Provincia.

El subsecretario de Energía, Marcelo Gatti, confirmó a La República que las obras se inician en San Luis del Palmar y que no tiene costo alguno para la Provincia. “Sólo habrá que mantenerlos”, dijo.

“Con los paneles solares, los pobladores de parajes rurales que no pueden acceder al tendido eléctrico podrán satisfacer sus demandas básicas de electricidad”, explicó Gatti.

“Los paneles solares permiten atender de manera eficiente a lugares de muy difícil llegada y que no sería de interés para ninguna empresa energética”, detalló.

Al depender sólo de los rayos solares, se pueden instalar en casi cualquier lugar. Pese a que tienen un costo inicial mucho más alto comparado con el de la extensión del tendido eléctrico, permiten un manejo mucho más doméstico y con un nivel de mantención menor.

Los paneles tienen una potencia de casi 400 vatios, que posibilitan un consumo de 2 kilovatios/hora por día, y 1.600 vatios, que otorgan 7 kilovatios/hora por día. Además, mediante un sistema de acumuladores puede almacenarse energía hasta por cinco días.

85 escuelas ya cuentan con calefones solares

Además, el subsecretario de Energía, Marcelo Gatti, recordó que 85 escuelas rurales de Corrientes ya gozan de los beneficios que brindan los calefones solares.

La ubicación de los equipos depende de la configuración de la escuela. Tienen que estar emplazada con una orientación hacia el Norte, con una cierta inclinación de acuerdo a la latitud geográfica del lugar. Por lo tanto, el panel puede estar sobre el techo del establecimiento o bien en una estructura independiente con la orientación e inclinación requeridas. El banco de baterías, donde se almacena la energía que se genera por los paneles. En el medio de estos dos equipos hay un controlador de cargas, que tiene la función de administrar toda la carga que suministran los paneles y que el usuario la utiliza. La batería es muy similar a la de un auto, pero su función es distinta y está sometida a un régimen de carga y descarga mucho mayor.

El regulador verifica (de manera automática) la carga de las baterías. Le suministra energía que proviene del panel de manera lenta. A medida que llega a su punto máximo, el proceso de llenado es regulado. De manera inversa, cuando el usuario extrae carga, el dispositivo no permite una descarga que supere la capacidad media. En el caso de superar este límite mínimo, la batería se corta y la escuela no tendrá energía.

El sistema tiene un conversor. Los equipos fotovoltaicos pueden proveer energía eléctrica en corriente continua, en 12 voltios, en 24 voltios o en 220 voltios. Si se hace un suministro en 220 voltios se necesita un inversor, que transforme la tensión de 12 o 24 voltios de continua que proveen las baterías a 220, que es la tensión normal que poseen las residencias.

Una empresa española será la que proveerá los paneles solares. La adjudicación por licitación también contempla la instalación de los equipos. Una escuela de 500 vatios pico instalados necesita de unos 10 paneles para contar con energía durante 3 a 5 días en el caso de que no hubiera sol.

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