Rosario comienza a palpitar hoy el Encuentro Nacional de Mujeres número 31 con la mirada puesta garantizar los talleres, marchas, espectáculos, apertura y cierre sin intervención alguna de la policía rosarina ni de ninguna fuerza de seguridad.
El objetivo es para evitar que se repitan situaciones de represión como la que se desató el año pasado frente a la catedral de Mar del Plata por parte de la policía bonaerense. “Nos cuidamos entre todas” es la frase que se repite entre las integrantes de los movimientos y organizaciones sociales y políticas, junto también a las que van "sueltas", que se encaminan para llegar a tiempo este sábado a las diez de la mañana al Monumento a la Bandera donde se realizará la apertura.
La comisión organizadora le mandó una carta a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich el 3 de octubre para que “la fuerte presencia de efectivos de las fuerzas de seguridad federales en todo el territorio local no sea alterante para el desarrollo de la importante actividad que estaremos llevando a cabo”.
“Comprometemos a usted, y a todos los responsables de las fuerzas de seguridad por el tranquilo desarrollo de todas las actividades planificadas, así como de la habitación y disfrute del espacio público por parte de todas las participantes de este 31° Encuentro Nacional de Mujeres y de la ciudadanía en general”, reclama el texto enviado a Bullrich.
"Ahora la novedad es la masividad a partir del Ni una menos", sostiene Codoni, una de las 200 organizadoras.
Evangelina Codoni, rosarina y miembro de la comisión organizadora, sostiene: “nos cuidemos entre nosotras, y cuidemos el encuentro, que es lo principal y que sabemos que genera molestia”. “Estaremos atentas a no caer provocaciones, como pasó el año pasado en Mar del Plata cuando un grupo de neonazis vino a provocar”.
“En los distintos puntos de mayor participación establecimos corredores seguros donde no van a intervenir las fuerzas de seguridad, como las plazas donde se hacen los distintos eventos culturales, en las escuelas, en el Monumento a la Bandera donde se hace la apertura y el cierre, y en la marcha final donde las mujeres podamos estar tranquilas y cuidándonos entre nosotras”, se explayó Codoni.
De hecho también el comité se reunió con Diego Maio, coordinador de Seguridad en Competencias Deportivas y Espectáculos Masivos de la ciudad de Rosario para comprometerlo en el cumplimiento de la implementación de los “corredores seguros”.
Más de 200 mujeres trabajaron desde hace once meses para garantizar alojamiento para 35 mil lugares “a piso”, es decir, escuelas, clubes e instituciones donde se pueden alojar, y dormir en el piso, las participantes.
Pero también se confirmó que la plaza hotelera de la ciudad está llena desde hace dos meses y también se alquilaron departamentos particulares. A su vez, se garantizaron viandas para gran porcentaje de mujeres que necesiten tener garantizadas las comidas durante los tres días.
Rosario ya fue sede en 1989 y en 2003. Pero esta vez la expectativa es que se llegue a las 70 participantes. Codoni evalúa que este encuentro es “completamente distinto”. “Ahora la novedad es la masividad que se produjo a partir de un punto de inflexión el año pasado a partir del Ni una menos. La masividad obliga a organizarse. Por ejemplo, hoy nos dimos cuenta de que había 31 mil kilos de carpetas para entregar a las participantes, con el mapa, la información de los talleres, la credencial para el transporte gratuito y el certificado de participación”.

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