La audiencia se abrió con la alocución del fiscal de la causa, doctor Fernando Lombardi, quien manifestó, que las evidencias son suficientes para estimar con grado de certeza que Matías Villarrubia es autor materialmente responsable de homicidio simple.
La audiencia se abrió con la alocución del fiscal de la causa, doctor Fernando Lombardi, quien manifestó, que las evidencias son suficientes para estimar con grado de certeza que Matías Villarrubia es autor materialmente responsable de homicidio simple. Relató que el 8 de marzo la víctima Ezequiel Scheiver resultó gravemente lesionado por Villarrubia,” quien lo atacó con un cuchillo Tramontina, con el que le arrojó varios puntazos. Uno de esos puntazos penetró en el cráneo de la víctima y lesionó una gran arteria temporal y terminó falleciendo dos días después”. La querella representada por el doctor José Ostolaza, coincidiendo con los dichos del fiscal dijo que no existe ningún elemento para exculpar a Villarubia y adelantó que pedirá que se lo condene por homicidio simple. El defensor Julio Moretti por su parte, señaló que Villarubia no fue el agresor, que la víctima desencadenó los hechos por Imprudencia y que luego no pudo detenerlos. Manifestó, entre otros conceptos que la fiscalía no investigó, que no hizo un estudio pormenorizado del hecho. Finalmente afirmó que su defendido debe ser absuelto. “Vamos a demostrar que no existe ni dolo ni culpa en nuestro defendido”, concluyó.
Declaró Matías Villarrubia El imputado Matías Villarrubia, dio su versión de lo acontecido la madrugada del 8 de marzo: “Yo iba con mi novia, cuando apareció Scheiver detrás, se me puso a la par, luego adelante, lo esquivo y sigo. Vuelve a ponérseme a la par y me dice: “¿qué te pasa? ¿Sos pesado? , pará, pará ahí”. Me lo repitió varias veces, se me ponía a la par, se me tiraba por afuera. Llegamos al tercer semáforo. Yo me puse adelante y el paró atrás. Vi que se venía para mi auto, con algo en la mano derecha. Me abrió la puerta y nos empezamos a pelear. Yo me caí para atrás y el encima de mí. Le tomé la cara y me soltó. Se fue para el auto de él y yo para el mío”. Ante preguntas de la fiscalía dijo que al bajar tomó el cuchillo que tenía en el auto porque no sabía qué arma traía en su mano Scheiver. Adujo que al cuchillo lo tenía para hacerse los sándwiches cuando trabaja en la construcción. Corroboró que Scheiver había peleado por una campera con un amigo en común. Ante una pregunta del fiscal referida al cuchillo, el defensor se opuso por considerar que estaba induciendo a su defendido a inculparse y le aconsejó al joven no responder más preguntas.
Seis testigos de la fiscalía El presidente del tribunal declaró abierto el debate y comenzaron a declarar los testigos. El primero fue el jefe de la División Investigaciones, Luis Gaillard, siguió el jefe de Criminalística, subcomisario Jacquet y el suboficial ayudante Roque Quintana. Los funcionarios se refirieron, cada uno a su turno, a las actuaciones realizadas desde sus respectivos roles, introduciéndose las imágenes rescatadas de las cámaras de un banco situado frente a la plaza y de un maxikiosco, que mostraban el paso de ambos vehículos acercándose, rebasándose. También se exhibió la parte de planimetría. Los policías reconocieron también los elementos y prendas secuestradas.
El turno de los testigos civiles Romina Malarino, era novia de Scheiver y lo acompañaba en el automóvil cuando sucedieron los hechos. La joven manifestó que tras encontrarse los autos en la calle Galarza, Villarrubia los obligó a frenar, que Ezequiel se bajó y que empezaron a pelear, que ambos se cayeron y que con la novia de Villarrubia le gritaban que pararan. Relató que en un momento “Ezequiel se paró de golpe y fue hasta nuestro auto, tenía sangre en la cara”. Dijo que él miraba como buscando algo y vieron algo que brillaba en la vereda de enfrente, que era el cuchillo “Ezequiel lo levantó y llevó al auto y dijo: “Mirá con lo que me cortó”. Ezequiel perdió el conocimiento ya en el auto y su hermana fue a buscar ayuda a la estación de servicio y que luego vino la policía y una ambulancia. La exnovia de Villarrubia, Brenda Allois, dio su versión manifestando que Scheiver había comenzado la provocación, se insultaban desde sus autos, que Matías paró en calle Galarza y el otro auto detrás. Que ella miró a ver si bajaba Scheiver y que solo vio a la novia y que cuando miró hacia el lado de Matías, éste ya estaba abajo peleando con Scheiver. Que tras la pelea, subieron al auto y se fueron. Ayelén Malarino cuñada de la víctima coincidió con los dichos de su hermana, recordando que un joven vecino les había dado unas servilletas para limpiarle la sangre a Scheiver, antes de que se desmayara. El último testigo fue Miguel Ríos, quien esa madrugada alcanzó a ver parte de lo ocurrido, desde el balcón de un departamento de calle Galarza, alertado por los gritos de las jóvenes. Bajó para ver qué pasaba, vio que uno de los conductores se iba en su auto. Se encontró con Scheiver y las hermanas Malarino, que les alcanzó servilletas para que le limpiaran la sangre y que le aconsejó que fuera al médico al igual que le decían las chicas – “se lo repitieron como quince veces”, dijo – y que Scheiver se reía. Aseguró que ambos autos estaban bien estacionados y que si cualquiera de ellos quería irse, podría haberlo hecho. En este punto difirió con las jóvenes Malarino, quienes sostenían que había poco espacio para maniobrar por la forma en que estaba parado el auto de Villarrubia. Esto dio lugar a un careo entre los tres – pedido por la defensa- , manteniéndose todos en sus dichos. La audiencia se reanuda hoy.
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