Comentario Político Semanal

Comentario Político Semanal
Uno de los hechos políticos más atrapante de los últimos tiempos por el debate que supo generar en la sociedad fue la ya famosa Resolución 125, que le produjo el gran dolor de cabeza (incluida derrota legislativa en las elecciones siguientes) al recién iniciado gobierno de Cristina Kirchner.

Consumado el hecho con el histórico “Voto no positivo” del vicepresidente Julio Cobos que le valió la demonización dentro del esquema de gobierno, en un ataque de sinceridad la primera mandataria y la élite política del Kirchnerismo, admitieron que su más grave error fue no haber “sabido comunicar” o confiar en la imposición de su voluntad sin escuchar a quienes también eran protagonistas por ser los afectados (los productores).

A partir de ese suceso, el gobierno nacional “se abrió” hacia una estrategia discursiva diferente que con el paso del tiempo fue acentuándose hasta convertirse hoy en un “clásico” las cadenas nacionales para poner en conocimiento las acciones de gobierno, más allá de la importancia que radique para cada ciudadano los hechos que se propagan.

La comunicación es importante para cualquier gobierno, y con la oferta de medios vigente -los tradicionales y los nuevos generados por la tecnología-, los discursos se potencian a medida que se propagan con la velocidad de la luz. Y esto ocurre en la Capital Federal o en Formosa.

Pese a que el gobierno provincial –tal cual el nacional- evita “exponer” ante preguntas incómodas al titular del Poder Ejecutivo y lo resguarda del contacto con la prensa (en estos 17 años de gobierno de Insfrán se contabilizan muy pocas relaciones con periodistas que no pertenezcan al conglomerado de medios del Estado provincial), quienes toman la palabra en nombre del gobernador y ofician de voceros, pese a tener asesores” pagos y algunos “ad honoren”, cometen errores dignos de principiantes.

Buscar protagonismo

Ejemplo: el caso del entonces concejal justicialista de Estanislao del Campo (Hugo Palma) que se vio involucrado en una causa por drogas al descubrirse en los límites de su campo, un cargamento de más de 700 kilogramos de cocaína, no hubiera tomado ribetes de “conventillo” si el poder político hubiera dejado cumplir a la justicia su rol de Poder del Estado.

Pero la salida de uno de los referentes históricos del gildismo a prometer por los medios de comunicación que “no se pondría palos en la rueda” al accionar de la justicia, dejó sobrevolando en el inconsciente social lo que todos sospechan y tanto fastidia a los dirigentes: la incumbencia del poder político en todas las esferas institucionales.

¿Había necesidad de aclarar lo que se supone un proceso lógico dentro de un esquema democrático con pleno funcionamiento de los poderes del estado? Si, porque no son pocos los casos en donde la vara de la justicia tuvo distinto tamaño según los protagonistas.

El caso más emblemático se recuerda en plena disputa de poder entre el gildismo y el joguismo, cuando “Martillo” González, por entonces Ministro del Superior Tribunal de Justicia (el máximo órgano de justicia de la provincia) estuvo detenido por orden de un juez provincial y “paseado” en la cúpula de una camioneta policial por el centro de la ciudad, para luego quedar privado de su libertad en el cuartel de Bomberos.

Demás está decir, que cuando fue liberado, fue recorrido en andas por sus ocasionales seguidores políticos.

Los que “defienden” sin que se los pidan

Otro caso mucho más reciente ocurrió cuando una desafortunada intervención de un oyente en un programa radial que tiene por características propias, un público muy dirigido, tocó un tema sensible para la vida personal del gobernador.

Fue tan fugaz y sin mucha importancia para los escasos radioescuchas, que ni siquiera circuló por la WEB, demostrando también con eso, el perfil del auditorio y el desinterés ciudadano, salvo para aquellos, que hacen su trabajo (grabar o espiar a todos los programas o a los participantes, de cualquier medio, cuando no las comunicaciones), y encontrar en ellos, posibles opositores, “golpistas” o enemigos en potencia, cuando no un “malnacido”.

Más allá de la imprudencia o agravio del reclamante radial, la cuestión no hubiera alcanzado los niveles de exposición máximo, (causándole un dolor mayúsculo a los damnificados con la ofensa), si desde la cúpula de la dirigencia y “amigos” oficialistas, hubieran optado por la solidaridad personal y no hacer un raid en los medios de comunicación para hacia quien sufrió una desgracia familiar e incumbe al ámbito particular, no público.

Si el objetivo de la salida en masa de los dirigentes, a hablar del tema para “escrachar” al medio y al comunicador (casualmente opositor), lo lograron a medias, dado que resucitaron a alguien que , pese a su tenacidad como militante político, a la hora de decidir, los electores son reacios a elegirlo.

En este año electoral, el oficialismo le dio “luz verde”, con ventajas.

Si la condición real era la de solidarizarse con el gobernador, se equivocaron de metodología, porque fue poner en el tapete de los medios –locales y nacionales- un hecho que causa mucho dolor al seno íntimo del titular del Poder Ejecutivo.

A veces, quien no tiene enemigos, tampoco suele tener amigos, sólo los une los intereses.

Comentá la nota