La Columna del Domingo

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Mientras espera a Cristina, el gobierno le baja el tono a la pelea con Comodoro y explota el culebrón judicial.

Cristina Fernández de Kirchner visitará por segunda vez la provincia en cuarenta días. Estuvo en Comodoro Rivadavia durante la primera quincena de febrero inaugurando un pozo de exploración petrolera no convencional y mañana visitará Puerto Madryn, centralizando el acto del 2 de abril por el desembarco en Malvinas. La novedad se conoció por Jornada y después fue confirmada por el intendente de Puerto Madryn Ricardo Sastre y el propio gobernador Martín Buzzi.

No trascendió demasiado respecto al tono que tendrá la visita a la ciudad del golfo. Hubo y hay, en cambio, rumores variopintos: desde que viene sola hasta que llegará con el vice Amado Boudou y una numerosa comitiva y desde anuncios diversos para la provincia hasta una estadía acotada estrictamente al acto cuya fecha se conmemora. Según lo que pudo averiguar Jornada Cristina dará un fuerte mensaje respecto a la soberanía, apuntando incluso más allá de las fronteras domésticas porque insistirá con la necesidad de diálogo con el Reino Unido y la posición de las Naciones Unidas al respecto, haciendo valer su poder para que se respeten las resoluciones que existen sobre la discusión por el archipiélago. Por esa razón es que se espera mucha participación y en ese marco, según se supo, es que llegará con todo su gabinete más otros funcionarios y dirigentes de peso, entre ellos Andrés Larroque con miembros de la conducción nacional de La Campora y varios embajadores. Si llega con el tiempo, también estará presente el ministro de Economía, Hernán Lorenzino.

Lo cierto es que, más allá de esto, no deja de brindar un dato político –aunque sea colateral- su arribo a una ciudad comandada por un jefe comunal que si bien amalgama ideas con el proyecto popular y nacional no se incluye en la línea del Frente para la Victoria y sigue representando al principal obstáculo de cara a las elecciones nacionales en el distrito, el PJ Modelo Chubut.

Por lo pronto sí existe una renovada expectativa, como siempre ocurre cuando un presidente se presenta en casa. La plana mayor del Frente para la Victoria, que intentará mostrarse en su totalidad a orillas del mar, aguarda con ansias sus palabras, y también sus gestos. Siempre pueden marcar caminos para el alineamiento en la provincia. Y aunque nada indica que vaya a suceder algo en referencia, este arribo de Cristina a Chubut se da en medio de una situación poco frecuente: el Frente aun no tiene candidato para pelear por el Congreso y, lo que es aun más preocupante, los aspirantes brillan por su ausencia.

Bajando un cambio

Mientras tanto el gobernador Martín Buzzi se instaló un par de días en Comodoro Rivadavia con parte de su gabinete. La actividad fue intensa y reportó anuncios medulares, como la creación de un Consejo de Administración para gerenciar el Hospital Regional de la ciudad en un intento por ponerle freno a los permanentes conflictos que se generan allí.

Pero lo más sustancioso desde lo político se dio puertas para adentro. En su visita a la ciudad Buzzi, y su ahora mano derecha Carlos Eliceche, mantuvieron reuniones con el siempre díscolo Néstor Di Pierro, quien fiel a su estilo había lanzado misiles sobre Rawson en los días previos lo que incluyó una disputa dialéctica de baja estofa con el ministro Javier Touriñan.

Tanto el Gobernador como el ministro Coordinador no desconocen que Di Pierro es un hombre difícil de manejar y dueño de una particular forma de expresar sus disidencias, pero también lo saben un dirigente de respeto, líder político del principal distrito de la provincia por lo que representa su caudal electoral y también su producción petrolera y que una disputa no puede sino generar inconvenientes que hoy nadie necesita, ni el propio Di Pierro, aunque muchas veces sus modos no parezcan coincidir con ello.

Los encuentros, entonces, tuvieron primordialmente ese objetivo central: bajarle el tono a una pelea que se lee con letras de molde en los distintos medios de comunicación pero que aporta poco desde la construcción política y nada para el bienestar de la gente, que es en definitiva el Norte único que debería tener quien gobierna en cualquier lugar del Estado.

El culebrón judicial

Esta semana se recalentó la gravísima crisis institucional que atraviesa el Superior Tribunal de Justicia de Chubut. Había estallado en noviembre del año pasado, cuando uno de sus seis integrantes, Alejandro Panizzi, concedió una entrevista a Jornada en la que hizo graves aseveraciones sobre el comportamiento de sus pares.

Tras la feria judicial, que había aquietado algo las agitadas aguas en la cúpula judicial, la reciente divulgación de un dictamen de la fiscal Silvia Pereira –otra vez, un adelanto exclusivo de Jornada-, que actuó de oficio tras las declaraciones de Panizzi, volvió a sacudir la tensa calma en el edificio de Rivadavia y Roberto Jones de la ciudad de Rawson.

Aunque el escrito de la fiscal saca del medio la posibilidad de que se haya cometido algún delito penal, siembra muchas sospechas sobre las presuntas irregularidades administrativas y hasta la posible violación de cuestiones éticas de parte de los ministros del Superior, sobre todo en la utilización de licencias y en la compra de vehículos con fondos públicos.

El miércoles, Jornada contó que cinco de los seis miembros (menos Panizzi) habían acudido a la Legislatura a pedir, si es necesario, ser investigados por las sospechas que caen sobre ellos. El jueves, este diario aportó nueva y delicada información: los detalles de una Acuerdo Plenario de comienzos de marzo, que ventila el irrespirable aire en el máximo órgano judicial de la Provincia del Chubut, con amenazas e improperios dignos de una banda de desaforados y no de un alto tribunal.

¿Se viene un juicio político?

Tal como está la situación, no es posible que la integridad institucional del Superior Tribunal de Justicia esté a salvo si no se toman decisiones de fondo, que pongan las cosas en su justo lugar.

En ese sentido, la movida legislativa de Fernando Royer, José Luis Pasutti, Daniel Caneo, Jorge Pfleger y Daniel Rebagliati Russell parece haber abierto la puerta para una solución definitiva. Que los diputados investiguen, saquen conclusiones y utilicen todas las herramientas que están a su alcance, con el juicio político a la cabeza, parece ser el camino más directo a la verdad.

Del otro lado, Panizzi quedó como un francotirador que no ha dejado blanco en pie, pero el relativo sustento que han tenido sus acusaciones (no hay delito, tal vez irregularidades administrativas), lo pueden terminar convirtiendo de víctima a victimario.

Hay un tercer actor que puede quedar en la línea de fuego: la fiscal Pereira, que investigó, interrogó y elaboró un dictamen que parece decir mucho pero no tanto.

Esta semana, en el Superior Tribunal, algunos conocedores de la trastienda judicial dejaban entrever el error que habría cometido la fiscal al computar las licencias cuestionadas, al creer que se deben tomar días hábiles y, en realidad, hace años que se computan como corridos.

Además –dicen-, también se habría equivocado al evaluar un Acuerdo Extraordinario que permite a los ministros del Superior usufructuar licencias pendientes de hasta diez años. Para algunos ministros, esto constituiría un “desconocimiento inexcusable del derecho”, previsto como causal de destitución por el Artículo 165 de la Constitución de Chubut.

Y llueven críticas

Mientras tanto, el ministro de Gobierno de la provincia y el secretario de Justicia de Chubut salieron a criticar la situación. El más expeditivo fue Javier Touriñán, que directamente calificó estos episodios como “un auténtico papelón” y señaló que “ya excede ese ámbito institucional y afecta a toda la provincia”. El funcionario los invitó a que “por dignidad” ellos mismos pidan “su desafuero y juicio político”.

Ruffa, en tanto, consideró que resulta “fundamental que se resuelva” el conflicto porque, argumentó, “deslegitima al Superior Tribunal frente a la sociedad, a los otros poderos y dentro de la propia justicia”. También consideró que “este tipo de situaciones son las que demuestran la necesidad de mejorar el funcionamiento de las instituciones, para democratizarlo y transparentarlo”.

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