En su séptima visita a la provincia la Presidenta compartió la alegría de más de 3.000 entrerrianos que tendrán casa propia. La localidad se vistió de gala en una jornada histórica. El detrás de un acto con marcada presencia de jóvenes y con familias que se acercaron en forma espontánea.
Hace días atrás se empezó a diagramar el operativo de seguridad y de logística para ajustar detalles organizativos. Y todo salió a la perfección, aunque la gente también colaboró y desde temprano empezó a llegar hasta el predio lindero al barrio de 600 viviendas que fue inaugurado oficialmente en la jornada.
Cerca de las 16 el tránsito por avenida Almafuerte se tornaba tedioso, con una caravana de autos, colectivos de larga distancia, combis y vehículos particulares que se dirigían a la vecina localidad. Muchos optaron por acceder hasta ese lugar por el Acceso Norte, por el cual se podía acceder con mayor fluidez pero sorteando vehículos de porte pesado, nuevos colectivos de doble piso y traffics que llegaban de diferentes localidades por la entrada lateral al flamante barrio que estará habitado por mayoría de residentes paranaenses.
Desde la ruta se podía divisar el complejo habitacional, el escenario montado a un costado de las casas y los primeros pasacalles que se fueron colgando por las agrupaciones justicialistas de diferentes puntos de la provincia.
A pocos metros de uno de los accesos, Lalo Andino, un vecino de Bajada Grande, le contó a UNO: “Escribí una carta para entregársela a la Presidenta”. Acompañado por uno de sus hijos, el hombre apuraba sus pasos para encontrar una buena ubicación y al mismo tiempo relataba su experiencia de vida vinculada a la actual gestión. “Tengo tres gurises y mi situación económica no es buena, entonces aprovecho la oportunidad para entregarle esta carta a la Presidenta. Ahí le cuento lo que estamos sintiendo todos los entrerrianos”. La muerte de Néstor Kirchner generó diversas sensaciones en el pueblo argentino, algo parecido a lo que pasó con Lalo: “Lo sentimos mucho, porque es y va a ser el líder de este movimiento junto a la compañera Cristina Kirchner”.
En el interior del predio aumentaba la euforia, con la música folclórica que sonaba de fondo y la voz de un locutor que buscaba levantar a la militancia. A las 18 el lugar estaba casi colmado, pero representantes de diferentes agrupaciones justicialistas seguían ingresando y en una de las tribunas cercanas al escenario el calor juvenil se hacía notar. Tampoco faltaban las banderas con inscripciones tales como Convicción Peronista, la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), Hijos y la Agrupación John William Cooke, además de los integrantes de la Sabino Navarro. A puro cántico se convirtieron en el grupo más bullicioso, apoyando la gestión de Cristina Fernández en la Nación y el gobierno de Sergio Urribarri en la provincia.
Los adjudicatarios de las viviendas se ubicaron en sillas dispuestas frente al escenario principal, mientras que adelante ocuparon su lugar funcionarios y autoridades del PJ. Separado por un vallado de grandes dimensiones quedó la mayoría de la militancia. Lo cierto es que el lugar preferencial se lo llevaron los movimientos juveniles, quienes coparon una tribuna lateral y que tuvo que ser desalojada por precacución debido a que estaba cediendo la estructura metálica.
Pasadas las 19 se pasó del clima de festejo a la pasividad por la demora en el comienzo del acto. Si hasta los representantes de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) se divertían tirándose bolsas de agua y hasta se dieron el gusto de echar a integrantes del Partido Comunista que intentaban apostarse en el sector que ellos ocuparon desde las 15.
Un militante que miraba la escena accedió a dialogar con UNO, tanto de la presencia de la Jefa de Estado como el momento que atraviesa el país. “Tengo 44 años y es un sueño estar acá. Tenemos una nueva jefa en el movimiento nacional, como lo es Cristina Fernández de Kirchner. Dios desde el cielo acompaña a este gobierno y Néstor Kirchner transformó la Argentina. Ella va a continuar con la revolución nacional”, enfatizó.
A las 19.48 la mandataria ascendió al escenario principal, elevó su mano como símbolo de reverencia y vestida de riguroso luto le puso fin a la espera de toda una multitud. Así Colonia Avellaneda comenzó a bajarle el telón a una jornada histórica y que nadie sabe si se volerá a repetir.



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