"Gracias a Dios, a la presión de la Fuerza Pública y a la comunidad, Alejandra Cantoñí quedó en libertad", dijo el presidente Santos en Twitter. El alcalde de Guachené afirmó que fue un indígena el que logró ponerla a salvo
El ejército de Colombia había denunciado por la mañana el rapto atribuido a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se produjo horas después de que finalizara una tregua unilateral.
"En la mañana de hoy (jueves) en el municipio de Guachené en Cauca el Sexto Frente de las FARC efectuó un secuestro de una niña de 10 años", dijo a la prensa el general Wilson Cabra.
La pequeña Alejandra Cantoñi, de 10 años, "fue interceptada por desconocidos que la subieron a un vehículo cuando se dirigía hacia su colegio junto a dos de sus compañeras", según confirmó este jueves la Defensoría del Pueblo.
La niña es hija de Víctor Adolfo Cantoñi, comandante en jefe de la Policía de Padilla, una localidad del municipio de Guachené en el conflictivo departamento del Cauca.
Horas de angustia
Hasta la confirmación de su liberación, la sociedad colombiana y sus familiares vivieron momentos de mucha angustia e indignación, que se vio reflejado por las redes sociales.
"Que me devuelvan a mi hija. Si ellos buscan algo material, nosotros no tenemos nada, somos una familia muy pobre y humilde", dijo la madre de Alejandra, Sandra Cantoñi. "Sólo quiero que me la devuelvan sana y que no involucren a los niños en esta guerra que no conduce a ninguna parte, que no la traumaticen y menos que le hagan un daño psicológico", agregó en declaraciones con Caracol Radio.
Las FARC y la tregua
La tregua se mantuvo del 20 al 28 de mayo, enmarcando los comicios en los que se definió que el presidente Juan Manuel Santos y el uribista Óscar Iván Zuluaga compitan en segunda vuelta. Distintos analistas consideraron que era un guiño al mandatario, quien en noviembre de 2012 inició un diálogo de paz con los guerrilleros.
Si bien hubo incidentes, ese cese del fuego fue calificado –en términos generales– como exitoso por el Observatorio del Conflicto Armado de la Fundación Paz y Reconciliación, que dijo que se había cumplido en un 96 por ciento.
Santos fue uno de los primeros en fustigar el rapto de la niña. "Es un hecho totalmente condenable, censurable, y no vamos a ahorrar ningún esfuerzo para encontrar al responsable y rescatar a esta niña, devolverla a sus padres. El rapto de una niña de 10 años es un crimen que desde cualquier perspectiva no se puede tolerar y en cualquier circunstancia se debe de condenar en forma tajante", señaló.
En 2012, las FARC, la guerrilla más antigua de América Latina, que cuenta con 8.000 combatientes, anunciaron que abandonarían la práctica del secuestro a civiles y liberaron a las personas que tenían en su poder. Sin embargo, desde entonces, se han denunciado de plagios a policías y otros miembros de las fuerzas de seguridad.

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