La Mancomunidad del Noroeste vuelve a sacar a concurso el complejo ambiental tras años rodeado de polémica y litigios. El contrato inicial se anuló tras un recurso de FCC y Acciona que vieron irregularidades en la valoración. El nuevo complejo ambiental gestionará los residuos de más de 75 municipios del norte de la Comunidad.
Por: Víctor de Elena - Javier Mesones.
La Mancomunidad de Municipios del Noroeste de Madrid vuelve a poner en marcha el macrocontrato para construir el nuevo complejo ambiental de Colmenar Viejo y gestionar los residuos de más de 75 municipios del norte de la Comunidad de Madrid. El contrato, que quedó anulado tras la adjudicación inicial a Urbaser, sale de nuevo a concurso con un presupuesto base de licitación de 1.023,8 millones, aunque su valor asciende a 1.323 millones de euros por posibles modificaciones del contrato y otros ingresos derivados de servicios, que de forma inicial asegurará una prestación durante 20 años.
El proyecto recupera buena parte del planteamiento del concurso anterior, que quedó anulado en febrero de 2025, después de que el Tribunal Administrativo de Contratación Pública de la Comunidad de Madrid anulara el procedimiento que había situado a Urbaser como mejor oferta al dar la razón a los recursos presentados por FCC y Acciona. Ambas firmas impugnaron el acuerdo en enero al observar incumplimientos de la normativa en la propuesta de la compañía presidida por Fernando Abril-Martorell, quien dejará su puesto a partir del próximo año a Carlos Albi, actual director de operaciones del grupo. Basaban su recurso en que la seleccionada introdujo variantes, a su juicio, no admitidas en los pliegos e irregularidades en el proceso de valoración por parte de la mesa de contratación, señalada por conflicto de interés con la compañía que finalmente ganó el contrato.
El nuevo concurso supone reiniciar uno de los mayores procesos de contratación pública del sector de los residuos en España. La Mancomunidad aprobó los nuevos pliegos el pasado 28 de septiembre y el anuncio de licitación se publicó dos días después, el 30 de septiembre. Las empresas interesadas tendrán un mes, hasta el 30 de octubre para solicitar su participación en la primera fase del procedimiento restringido. Las ofertas se presentarán posteriormente hasta el 9 de diciembre. El procedimiento se tramitará mediante concurso restringido, con una primera fase de selección de empresas por criterios de solvencia y una segunda en la que podrán presentar oferta las compañías seleccionadas. La Mancomunidad prevé admitir al menos cinco candidatos a la fase de oferta.
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En la actualidad, todas las instalaciones de tratamiento y transferencia de residuos de la Mancomunidad del Noroeste incluidas en el nuevo contrato están gestionadas por Urbaser. La compañía opera el depósito controlado de Colmenar Viejo y su planta de clasificación de envases, además de las estaciones de transferencia de Collado Villalba, San Sebastián de los Reyes, El Molar y Lozoyuela, todas ellas de titularidad de la Mancomunidad. Estas instalaciones canalizan los residuos de los municipios de la zona hacia el depósito y las plantas de tratamiento de Colmenar Viejo, por lo que el nuevo concurso afecta al conjunto de la red de gestión de residuos de la Mancomunidad.
Una obra polémica
Ahora, la concesión vuelve a incluir la construcción y explotación del nuevo complejo ambiental de tratamiento de la fracción resto, materia orgánica, residuos voluminosos y combustible sólido recuperado (CSR). También contempla la gestión de las instalaciones actuales, entre ellas la planta de clasificación de envases ligeros, las estaciones de transferencia, el punto limpio, la incineradora de animales y el actual vertedero.
Una de las actuaciones más relevantes será la construcción de un nuevo vaso de vertido, la denominada fase VI, que sustituirá a la fase V cuando esta agote su vida útil. El pliego establece que el nuevo vaso deberá estar operativo cuando termine la explotación del actual. El contrato contempla además el sellado definitivo y la desgasificación de la fase V y el mantenimiento posterior de las fases ya clausuradas. El nuevo complejo ambiental se ubicará en las parcelas 73, 74 y 75 del polígono 41 de Colmenar Viejo, a unos 1,5 kilómetros del núcleo urbano, y tendrá líneas específicas para el tratamiento de la fracción resto, los biorresiduos, los voluminosos y el CSR. El proyecto incorpora también una planta de compostaje de restos vegetales.
La concesionaria deberá ejecutar además actuaciones sobre las instalaciones existentes, incluida la renovación de maquinaria y equipos, las mejoras en las estaciones de transferencia y la adaptación de estas para recibir materia orgánica. El contrato incorpora igualmente la gestión de los lixiviados y del biogás generado en los vasos del vertedero, así como las instalaciones destinadas a su aprovechamiento energético.
El nuevo complejo no entrará en servicio de forma inmediata. El pliego fija un plazo máximo de dos años y medio (30 meses) desde la formalización del contrato para redactar el proyecto, ejecutar las obras y completar la puesta en marcha. De ese periodo, seis meses corresponden al proyecto, 18 meses a la construcción y otros seis meses a las pruebas y puesta en funcionamiento.
El proyecto llega después de varios años de conflicto en torno a las instalaciones de Colmenar Viejo, que reciben los residuos de la zona noroeste de la Comunidad de Madrid. El anterior concurso, lanzado en 2023, quedó paralizado por los recursos de varias de las empresas participantes y terminó anulado por el tribunal administrativo. La Mancomunidad inició en junio de 2026 la nueva tramitación y remitió el expediente a la Oficina Nacional de Evaluación, que emitió su informe el 18 de septiembre.
Previamente, en 2019, todos los grupos con representación en el ayuntamiento de Colmenar Viejo —PP, PSOE, Ganemos Colmenar, Ciudadanos y Vox— aprobaron una declaración contra la construcción de un quinto vaso y reclamaron un plan para sustituir el enterramiento de residuos por otras alternativas. El consistorio sostenía entonces que el vertedero, abierto desde 1985 y que recibía residuos de más de 80 municipios, había superado las 350.000 toneladas anuales, y advertía de problemas ambientales y molestias para los vecinos, entre ellos episodios de olores, afecciones al arroyo El Salobral y el impacto del tráfico de camiones. La declaración reclamaba además el cierre progresivo de la instalación y un modelo basado en la reducción, reutilización, reciclaje y valorización de los residuos.
La Comunidad de Madrid acapara los grandes concursos de gestión de residuos que están en juego en el país. El otro gran proceso es el de la planta de Las Lomas, en Valdemingómez, impulsado por el Ayuntamiento de Madrid para optimizar y explotar durante 15 años la instalación, con un valor estimado de 871,3 millones de euros.
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