Alrededor de las 14:30, frente al edificio del chalet Huergo, el interno 107 de la empresa de transporte público de pasajeros Patagonia Argentina, que circulaba en sentido norte-sur, fue víctima del estallido de casi la totalidad de las ventanillas y puerta de ascenso, lo que provocó una intensa lluvia de vidrios en el interior del vehículo, a causa del temporal de viento que sufrió ayer la ciudad.
Señaló que “podría haber sucedido cualquier otra cosa” debido a la cantidad de pasajeros transportada, ya que “los asientos estaban completos e inclusive había tres personas paradas” dijo.
“Lo que pasó fue impresionante, no se podía creer, volaban los vidrios, la tierra, todo” expresó, y agregó que “tuve la suerte que no se accidentó ningún pasajero”.
Mientras manejaba, “los vidrios de la puerta que estallaron me castigaban directamente a mí -relató-, no me dejaban manejar, yo me cubría y no sé como pude seguir manejando” dijo, aclarando que en medio de la situación, “no podía detenerme porque estaba frente a Eureka (una zona donde el viento se siente con toda su fuerza) y entonces la gente saltó de sus asientos y se quedaron en el piso, agachados, hasta que pude detenerme” comentó.
Alarmado por el desastre, el chofer de la línea 107 reparó en el hecho y destacó que “fue una desgracia con suerte porque el colectivo venía completo y quien sabe qué podría haber pasado” concluyó.
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