Coca-Cola está siendo investigada en China por presunto “uso ilegal de información confidencial” al utilizar mapas geográficos y GPS en un país donde esta información es altamente sensible y secreto de Estado. Coca-Cola no acepta la acusación y asegura que solo usa datos públicos.
El origen de la investigación parece estar en el uso de aparatos de posicionamiento global GPS por parte de responsables de Coca-Cola con fines logísticos y de mercado, algo sensible en un país donde el Gobierno tiene el monopolio de la elaboración de mapas y la recolección de datos geográficos.
A ello se añade el hecho de que Yunnan es una zona fronteriza (con Laos y Birmania), lo que aumenta la sensibilidad de esta información, además de que el GPS, sistema estadounidense, está intentando ser sustituido en China por su versión local, el “Beidou” (“Brújula”, que usa satélites espaciales chinos).
En un comunicado Coca Cola admitió que sus plantas embotelladoras conducen “actividades logísticas” que incluyen “uso de mapas digitales y sistemas de localización” con el fin de “mejorar nuestros niveles de servicio y aumentar la eficiencia”.
Aseguró, sin embargo, que se trata de datos “accesibles en China con fines comerciales, a través de suministradores locales” y afirmó que en todo caso sus plantas en el país asiático cooperan con las autoridades locales “para asegurar que los sistemas logísticos cumplen completamente la regulación actual”.
Otros analistas apuntan a cierta tensión reciente entre Coca Cola, firma que entró en China en 1979, y las autoridades chinas, como se vio también en el cierre en febrero de una planta embotelladora en el norte del país por presuntos problemas medioambientales.
Comentá la nota