El principal candidato radical hizo una interpretación del amplio triunfo de la lista que encabezó. Dijo que no está pidiendo el regreso de Iglesias y Fayad, aunque “tienen las puertas abiertas”.
Recorrió así Las Heras, Lavalle, San Martín, Junín, Santa Rosa, La Paz y terminó en San Rafael, con la idea de continuar hoy “si el clima lo permite”. En un alto en el camino atendió a Los Andes para explicar las razones que lo llevaron a ganar y para develar el secreto de su triunfo: hacer que la gente lo entienda.
-¿Quién lo votó?
-Creo que tenemos un electorado consolidado. Cada vez que nos hemos presentado en una elección la ciudadanía nos ha votado. Y es un voto muy transversal en las clases sociales y en las edades.
Pero también en los departamentos, ya que ganamos en 15 de los 18 y donde perdimos, como Lavalle o San Rafael, lo hicimos por muy poco. Incluso ganamos en Malargüe donde hemos dedicado grandes obras como el Paso del Pehuenche, Portezuelo del Viento, el puente sobre el río Barrancas y los malargüinos reconocen esto.
-¿Por qué lo votaron?
-Primero porque escuchamos a la gente. Recorrimos toda la provincia, algo que no vi que hicieran candidatos de otros partidos. Segundo, porque hicimos propuestas en los tres ejes, institucional, económico y social.
Después, porque mantuvimos lo que reclama la sociedad, diálogo y respeto, sin descalificaciones. Pero creo que también hay algo de evaluación de mi gestión, tanto como gobernador y vicepresidente de la Nación. Me parece que una mezcla de todo eso puede haber definido que el electorado se incline por nosotros.
-¿Esperaba esta polarización?
-La esperaba porque los números que percibíamos nos daban eso. Y lo palpábamos en la calle. Sobre todo una polarización con el gobierno nacional más que con el provincial. La ciudadanía ha hecho una lectura sobre el modelo nacional, y por eso estamos tratando de conformar una alternativa.
-¿Cree que a partir de estas PASO, como algunos dicen, comienza a declinar el kirchnerismo?
-Si hay algo que hay que reconocerle al kirchnerismo es que ante los golpes fuertes comienza a construir poder y es cuando mejor se desempeña. Pero cuando llega con mucho consenso, como le tocó a la Presidenta, no lo sabe administrar. Ahora parece que ya no tiene muchas herramientas para poner en juego. No hay tantos recursos. Apeló a muchas cosas que le generaron fondos, como la estatización de las AFJP, que usó para financiar gran parte de sus políticas sociales.
Pero ahora está en una situación complicada, porque tiene grandes problemas como el déficit financiero o el problema energético; la no renovación de subsidios, que duplican los ingresos por derechos de importación y exportación. Y la gran presión tributaria sobre los trabajadores, como el impuesto a las ganancias, fuente importante de ingresos, pero que también duplica y genera la misma cantidad de lo que se da en subsidios.
Creo que el Gobierno está entre la espada y la pared y lo que da por un lado lo saca con impuestos o con inflación. Entonces no tiene mucho margen. Deberá tomar medidas impopulares, comenzar a sincerar la economía si quiere generar cambios a largo plazo. Si no, seguiremos con una inflación como hasta ahora y con problemas de energía, de balanza comercial y de falta de inversiones.
-Está surgiendo un sector opositor fuerte. ¿Usted está allí?
- Hay que distinguir entre sectores y partidos de oposición. Estos partidos pueden ser una alternativa. Una opción de gobierno. Y el radicalismo ha entendido que puede transformarse en un espacio real, en base al resultado favorable logrado en ocho provincias en esta elección. Me parece que tiene esa responsabilidad y en eso vamos a trabajar. Primero tratando de unificar al radicalismo a nivel nacional.
Y segundo, con un mensaje hacia la sociedad de que se puede consolidar un espacio común, con propuestas legislativas, para ser alternativa. Debemos construir un espacio socialdemócrata, aunque sin perjuicio de reunirnos con otro peronismo, porque va a ser distinto a partir de 2015, a acordar políticas estructurales de largo plazo.
-¿Se siente líder de esa nueva UCR?
- No. Uno siente la responsabilidad como dirigente nacional. Y hay muchos. No debemos anteponer apetencias personales si queremos llegar a buen puerto. Debemos construir, como meta colectiva, este espacio y después seleccionar, a través de las primarias o por medio del consenso, quienes puedan representar mejor a este espacio.
-¿Cómo llega la UCR a octubre en Mendoza, sola o en un frente?
-Seguramente haremos acuerdos que el congreso partidario deberá autorizar, como es el caso del Movimiento Popular Malargüino (Mopoma).
-Para terminar, ¿qué tiene Cobos con la gente que lo trata tan bien?
-Nosotros decimos lo que sentimos. Tratamos de interpretar a la ciudadanía, usamos un lenguaje sencillo, que nos entienda. Sin palabras rebuscadas. La gente me dice: ‘Cobos, a usted le entiendo cuando habla’. Quizás eso hace que la gente capte nuestro mensaje y se transforme en el apoyo de la ciudadanía.

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