Bastaba con una foto de la Presidenta dándole la mano el día posterior a la famosa votación del Congreso para que la carrera del mendocino muriera recién nacida. Quizá por su reconocida soberbia o porque jamás lo consideró del todo, Cristina coqueteó con el destino y al mejor estilo Frankenstein creó un monstruo que hoy por hoy no puede parar.
Un monstruo
que amenaza
Frankenstein creó un monstruo que hoy por hoy no puede parar y amenaza con robarle el sillón matrimonial (perdón, presidencial). Si pelea con él lo levanta en las encuestas y si trata de acercarlo al fogón también lo termina impulsando. ¿Por qué? En el supuesto caso de que decidiera pegarle no haría otra cosa que reafirmar la condición de víctima del vicepresidente, y si intentara pactar con él mostraría una debilidad que los argentinos solemos no perdonarle a los dirigentes. "Mande, obedezca o córrase del medio", es nuestro lema. Así las cosas la presidenta no tiene salidas a la vista. Ahora bien, como dice la canción: ¿Qué tendrá Cobos? Una sola virtud que muchos desearían y nadie es capaz de conquistar: está claramente identificado en el lugar de oposición. Mientras Lilita se desgañita gritando, Macri acusa al gobierno de sus propios errores y Duhalde intenta resucitar de entre los muertos, Cleto dejó en evidencia que en la difícil tarea de ponerle límites a los Kirchner, pica en punta. Importa nada que gran parte de la sociedad esté o no de acuerdo con los problemas del campo. Acá lo que marca la diferencia es su actitud. Mucho más cuando se lo mira en el espejo de un Scioli dominado hasta el punto de convertirse en un títere que va a actos partidarios kirchneristas mientras el conurbano estalla en pedazos.
Sin Cristina, Cobos
no hubiera existido
Aunque seguramente a Cobos no le guste la comparación, su devenir histórico tiene puntos de contacto con el recorrido de Fernando De la Rúa. Sin Menem, De la Rúa no hubiera existido. Sin Cristina Kirchner Cobos tampoco. En cierta forma son contrapesos que la sociedad va armando para defenderse de lo que considera una "infección" letal. Eso sí, hay una diferencia: De La Rúa generaba esperanza en la gente. Cleto Cobos, no. La última crisis nos volvió tan pragmáticos y desencantados que eliminamos la hojarasca y vamos al punto: "Peor no podemos estar". Con ese simple y elemental pensamiento, el vicepresidente se está convirtiendo en uno de los hombres más poderosos del país. Obvio que siempre se puede caer un poco más, pero por ahora nadie piensa en eso. El drama del hombre cuyo voto "no positivo" entró en la historia grande del país es el siguiente: acá y en el resto del mundo la política está llena de futuras promesas que se deshacen en el camino. Y si pensar en 2011 es una aventura en cualquier lugar, en Argentina directamente implica hacer futurología; ciencia en la que los seres humanos demostramos no ser demasiado expertos. Por ejemplo, si los Kirchner se debilitan demasiado, la figura de Cobos podría entrar en crisis.
Pergaminos
poco claros
Ya no sería necesario derrotar a la pareja presidencial sino contener el desbande generalizado y, en ese caso, los pergaminos del vicepresidente no están del todo claros (los de Duhalde, sí). Vericuetos de la política: el hombre que le asestó un golpe mortal a la pareja presidencial, ahora los necesita vivitos y coleando. Si ellos se "ablandan", él sigue el mismo camino. Se trata de una "fórmula política" siamesa que está unida de manera inoperable. Otro frente de tormenta que debe sortear es el tiempo, ¿cuándo lanzarse a la arena política? Ahora es muy temprano, en breve puede ser muy tarde. Su situación es parecida a la que vivía Maggie, la protagonista de la obra "La Gata Sobre el Tejado de Zinc" (Tennessee Williams). La trama es más o menos así: Maggie trata por todos los medios de retener a su marido (Brick) que la rechaza, se aferra a él como una gata a un tejado de zinc caliente. En determinado momento Brick le pregunta: "¿Cuál es la ganancia de una gata aferrada al tejado?". "Mantenerse arriba todo el tiempo que pueda", responde ella. O sea, ganar tiempo. Igual que Cobos.



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