Este fin de semana se casó una de las hijas de Basualdo, lo que dio lugar a una fiesta con fuerte contenido político, con vicepresidente incluido.
En las pocas horas que Cobos estuvo en San Juan, se paró repetidas veces a sacarse fotos y saludar a los ocasionales interlocutores de la exclusiva fiesta, donde disfrutó de cerdo glaseado con champán a la par de 700 invitados, que comieron en una impresionante carpa montada en los jardines del salón Los Morrillos de Santa Lucía. Apenas terminó la cena, el vicepresidente, quien vino acompañado por su esposa, partió a su provincia, en auto, como había llegado.
Rodríguez Saá llegó temprano, para la ceremonia de la Iglesia Catedral, donde pasadas las 18,30 del sábado María Eugenia Basualdo y Juan Pablo Ruíz dieron el sí. Al puntano se lo vio en impecable traje con una joven acompañante de nombre Gisel que vistió un atractivo vestido negro. De muy buen humor, compartió chanzas con los demás invitados y se sentó en la misma mesa que Cobos. Tampoco se quedó al baile.
El senador Basualdo estuvo todo el tiempo a tono con su papel de padrino y anfitrión y fue uno de los más animados con el baile, que inició con el riguroso vals. Entre paso y paso, hubo ratos de brindis mechados con charlas con los dirigentes, donde pese a que habían invitado a la senadora oficialista Marina Riofrío, sólo se vieron opositores nacionales y provinciales. César Gioja, que había anticipado su presencia, finalmente no fue.





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