El cónsul argentino se reunió con las salteñas en Potosí

El cónsul argentino se reunió con las salteñas en Potosí

Las condiciones fuera del hotel son duras. La tensión social crece y los turistas varados no vislumbran una solución.

El cónsul argentino en Bolivia, Juan Tachetti, llegó a Potosí y mantuvo una reunión con los argentinos varados en esa ciudad, entre los que se encuentran ocho salteñas. Los turistas no pueden regresar por una protesta. 

El funcionario tuvo que recorrer, en motocicleta, caminos prácticamente intransitables entre los cerros para sortear los innumerables piquetes que impiden la salida y entrada de vehículos a Potosí desde hace casi dos semanas. 

Sin embargo, y pese a las buenas intenciones del diplomático, no se perciben soluciones en el corto plazo y la situación, al cierre de esta edición, seguía siendo complicada para los extranjeros atrapados en medio de un conflicto político interno que mantiene en vilo a esa región de Bolivia.

Mónica Martínez, una de las salteñas varadas en Potosí, contó en comunicación telefónica con El Tribuno: "Todo sigue igual. Estamos evaluando con el cónsul, quien pudo llegar a reunirse con nosotros, la factibilidad de salir de aquí cuanto antes. Sin embargo, la situación no ha cambiado. Si todo se mantiene como hasta el momento, el regreso a casa puede extenderse aún más. Imploramos que las autoridades argentinas tomen cartas en el asunto porque no vimos que se hayan movilizado demasiado por nuestra situación".

Transmiten tranquilidad

Pese a las preocupaciones y, aunque se sienten "rehenes", Martínez quiere llevar tranquilidad a los familiares de los argentinos. "Los vecinos nos tratan de manera muy cariñosa y son atentos en extremo. Ayer, durante una misa en honor a la Virgen del Carmen a la que asistimos, la gente se nos acercaba para darnos ánimo y ofrecernos su ayuda", dijo. 

La mujer agregó: "En el hotel estamos bien, no nos falta nada. Tenemos comida y calefacción, por lo que deseamos que nuestras familias se queden tranquilas en ese sentido".

Sin embargo, la salteña admitió que la sensación que viven es la de sentirse privadas de la libertad. "Nos sentimos rehenes. La ciudad está sitiada. Las calles permanecen cortadas con enormes piedras y alambres para que nadie circule. Los negocios están cerrados. Ayer hubo una multitudinaria marcha en el centro pidiendo una reunión con el presidente Evo Morales. Según nos dijeron, que el Gobierno haga lugar a ese pedido es la única forma de que se levante el sitio".

Los argentinos varados en Potosí son 68. La ciudad se encuentra a más de 4.200 metros de altura sobre el nivel del mar y, durante la mañana, la temperatura ronda los siete grados bajo cero.

Las condiciones fuera del hotel son duras. El tiempo pasa, la tensión social y el desabastecimiento crecen y los turistas extranjeros atrapados en esa localidad boliviana no vislumbran una solución en el corto plazo. A ello se suma la angustia de los trabajadores que ven pasar los días y temen perder sus empleos por ausentismo.

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