Dolores Álvarez
Bajo la cúpula de la Capilla Sixtina y "cerrados bajo llave", Roger Michael Mahony es uno de los 117 cardenales menores de 80 años que a mediados de marzo se reunirán en Roma para elegir al sucesor de Benedicto XVI.
Durante sus 26 años a cargo del Arzobispado de la ciudad californiana, Mahony encubrió a 129 sacerdotes acusados de abusar de menores de edad. La estrategia para salvar la piel de los curas era ir rotándolos y cambiándolos de sedes para ayudarlos a evadir a la justicia. Nueva Iglesia, nuevas víctimas, a veces hasta un nuevo país: todo recopilado en un expediente de más de 12 mil páginas que detalla cada uno de los casos que horrorizan por estas horas a todo el mundo católico.
Su sucesor en el cargo, el nuevo arzobispo de Los Ángeles, José Horacio Gómez, adoptó medidas ejemplares contra Mahony condenándolo al silencio y prohibiéndole ejercer tareas administrativas y aquella ligadas a su rol de cardenal.
Leer estos documentos fue una experiencia "brutal y dolorosa", porque lo que se relata es "triste y malvado", aseguró el arzobispo luego de haber consultado el expediente que detalla los delitos que encubrió su predecesor. Sin embargo, ahora Gómez parece haber suavizado su posición y no se opone a que Mahoney viaje a Roma (ver aparte).
El 23 de este mes, antes de partir hacia la capital italiana, Mahony será interrogado ante un tribunal de California y deberá responder por sus actos ante muchas de las víctimas de los abusos. Entre ellas, las de un sacerdote mexicano acusado de haber abusado de decenas de niños en la diócesis de Los Ángeles en 1987. En el 2007, la arquidiócesis logró un acuerdo con más de 500 presuntas víctimas de abusos mediante el pago de 600 millones de dólares.
A pesar de que en su blog el cardenal dice que "no ve la hora" de viajar hacia la capital italiana, el movimiento Catholics United de Los Ángeles comenzó a juntar firmas para que Mahony se quede en casa. "Si un cardenal es privado de su rol público en la diócesis, ¿porqué debería ser premiado con la posibilidad de votar por el próximo Santo Padre? El cardenal Mahony agravaría ulteriormente el escándalo y la vergüenza para nuestra Iglesia si participara del conclave", dice la petición para que el prelado no participe del encuentro.
Con el pasar de las horas, su nombre comenzó a copar los portales y su caso explotó en el mundo católico. "Mahony dice estar arrepentido, y es hora de que actúe como tal," sostiene David Clohessy, director ejecutivo de SNAP –una organización que reúne a las víctimas de los abusos por parte de sacerdotes– en el sitio de Catholic United.
En Italia, la revista de inspiración católica Famiglia Cristiana se sumó a la cruzada contra el viaje de Mahony y lanzó una encuesta online preguntándole a sus seguidores si les parecía "oportuno" que el ex arzobispo californiano participara del conclave. Sin revelar datos precisos, el semanal asegura que el “no” ganó por goleada. «
Un viaje muy cuestionado
“Pido la gracia de soportar las humillaciones.” Con estas palabras, Roger Michael Mahony sintetizó en su blog sus emociones por estas horas.
Nacido en Hollywood, el 23 de febrero de 1936, Mahony es sacerdote desde 1962 y fue consagrado obispo en marzo del 1975. Diez años después, fue nombrado arzobispo de la diócesis de Los Ángeles, las más grande de Estados Unidos, y en 1991, con 55 años, Juan Pablo II lo nombró cardenal.
El 1 de marzo de 2011 renunció al gobierno pastoral de la arquidiócesis por cuestiones de edad y en enero pasado su sucesor en el cargo, José Horacio Gómez, lo suspendió de todas sus funciones, luego de ser acusado de encubrir a más de 120 sacerdotes.
A pesar de las peticiones que se multiplican por estas horas para que no viaje a Roma, el sitio Catholics United publicó ayer que Gómez se alejó de estas iniciativas y cerró filas para que Mahony viaje y el caso no pase a mayores: "El Arzobispo Gómez eligió defender a la jerarquía. No entiende el dolor y la ira dentro de su rebaño."

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