Es el tercero dentro de los tumores malignos con mayor tasa de mortalidad en el mundo y el más frecuente del aparato digestivo. Desde la Fundación OncoSalud efectuaron algunos señalamientos respecto de la importancia del diagnóstico temprano.
Según datos oficiales, en Argentina es la segunda causa de muerte por tumores malignos en la mujer, luego del cáncer de mama; y la tercera en el hombre, detrás del cáncer de pulmón y próstata.
Por año, se producen más de 10.500 casos nuevos y aproximadamente 6.000 muertes, la mayoría de las cuales podrían evitarse con un diagnóstico temprano.
Para conocer mayores precisiones sobre esta enfermedad, LA OPINION dialogó con la doctora Marcela Polizzi, oncóloga clínica de la Fundación OncoSalud, entidad que ha tomado la iniciativa en colocar el tema en la agenda pública.
La especialista explicó que “un tumor colorrectal demora aproximadamente 10 años en desarrollarse, por lo que es vital la prevención y detección temprana de la enfermedad”.
Asimismo indicó que por lo general estos tumores aparecen a partir de los 50 años, “momento en que las personas deben estar alertas y realizarse los estudios correspondientes para detectarlos a tiempo”.
Síntomas
Los síntomas y signos de alarma que pueden aparecer y hacer sospechar sobre la posibilidad de la enfermedad son: sangrado rectal, sangre en las heces (roja o negra), cambio reciente en la característica de las deposiciones, cambio en el ritmo evacuatorio (diarrea y/o constipación), cambio en la forma de las heces (por ejemplo, materia fecal delgada como un lápiz), malestar en las deposiciones o sensación de urgencia evacuatoria, dolores en la parte baja del abdomen, pérdida de peso sin motivo, fatiga constante, anemia, palidez y masa palpable en el abdomen.
“Conocer factores de riesgo, posibles síntomas e incorporar hábitos de vida saludables son importantes para contribuir a la prevención y diagnóstico precoz del cáncer colorrectal”, señaló la doctora Polizzi y recordó que “se recomienda la consulta al médico para la realización de los estudios diagnósticos que el profesional tratante considere necesarios.
“Así como para el cáncer de mama existe la posibilidad de controlarse a través de una mamografía, en este caso se sugiere un test de sangre oculta, tacto rectal y la colonoscopía, que es el examen más completo”, indicó e insistió en la necesidad de la prevención y realización de programas de detección temprana a partir de los 50 años, “ya que en el 90% de los casos los cánceres colorrectales se producen a esa edad”.
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