Se metieron por la San martín a contramano, a prepotencia de número, pero se volvieron tristes.
Cuando el periodismo se retiraba mascullando palabras soeces, pudo apreciar una gran columna de gente, casi todos muy jóvenes, y claramente no pertenecientes a los que se movilizan, según la derecha mediática por “el pancho y el tetra”, parecían jóvenes de los setentas, que se movilizaban para mostrar apoyo y compromiso político, sin intereses individualistas.
Al principio se metieron por la avenida San Martín desde la estación Florida, entre los autos y camiones, parecían un dato curioso y simpático, unos pibes movilizados fuera de cualquier aparato, pero empezaron a pasar y a pasar, eran muchos, un número desacostumbrado para un municipio como Vicente López.
Algunos periodistas les avisamos –la presidenta no viene, está enferma.-
-¡No importa, no importa! Nosotros la apoyamos igual- nos respondían como si fuésemos parte del dispositivo monopólico de la prensa.
No sabemos como se volvieron, si tristes o con la alegría de haber dejado una marca, aunque pocos la hayan detectado. Lo que se puede advertir es que empiezan a ser un dato.
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