La Cámpora le bajó el pulgar al "Chino" para la Gobernación y como jefe del bloque en Diputados

La Cámpora le bajó el pulgar al

Tiempo atrás, cuando las bancas del recinto de la Cámara baja bonaerense comenzaba a poblarse de dirigentes de la agrupación juvenil “La Cámpora”, el diputado Fernando “Chino” Navarro apuntaba contra quienes cuestionaban esta “avanzada” de los purretes K al afirmar: "Me parece perfecto que los jóvenes vayan por todo".

Sin embargo, con el transcurrir de la convivencia legislativa, el dirigente del Movimiento Evita fue mutando un tanto su visión de los camporistas hasta llegar al punto de marcar la cancha: "Tenemos una relación respetuosa, los consideramos hermanos en este proyecto, pero no vemos de la misma forma la realidad. La Cámpora tiene un lugar muy ligado a Cristina y nosotros estamos más lejos. Ellos están más ligados a la gestión institucional y nosotros más a lo territorial".

Y es que, al parecer, la simpatía de Navarro en el hecho de que los jóvenes “vayan por todo" tenía el límite en su persona y sus espacios de poder dentro del bloque FpV, algo que los muchachitos K empezaron a cuestionar, al punto de trascurrir la relación entre ambas partes de la calidez al frío polar.

Pero la tensión que ya se venía advirtiendo en el seno del bloque de diputados provinciales del oficialismo terminó de estallar durante los últimos días.

Conociendo “las gestiones” que el vicepresidente de la Cámara baja bonaerense, el camporista José Ottavis, estaba realizando ante “Maxi” (Máximo Kirchner) para palanquear la precandidatura de Aníbal Fernández en el orden provincial, el “Chino” vio en esto un directo atentado contra sus aspiraciones a la Gobernación y optó por cortar relación con el piberío K, poniendo así obstáculos a cualquier proyecto proveniente del ala camporista del bloque.

Sin embargo, los purretes no se quedaron silenciosos en un rincón, sino que salieron a retrucarle sus manejos a la vista de propios y extraños.

“Dejate de hinchar las pelotas"

Sucede que, tras la sesión de este miércoles en Diputados, ocurrió un episodio por demás tenso. Minutos después de que Navarro oficializara ante la prensa que se mantenía firme en sus pretensiones bonaerenses, en los pasillos del Palacio Legislativo y a la vista de varios testigos (entre ellos algunos periodistas) frenó su marcha la diputada camporista Rocío Giaccone, quien, furiosa, le increpó: “Dejate de hinchar las pelotas de frenar los proyectos nuestros y preocupate por manejar el Movimiento Evita”.

El pase de factura fue más que claro y dejó atónitos a los presentes teniendo en cuenta el desconocido semblante iracundo de “Rochi”, quien suele hacer gala de una fresca y juvenil sonrisa. De todos modos, más allá del perfil de serena campechana que busca irradiar la joven legisladora, su peso dentro del bloque no es menor. Giaccone mantiene un fuerte lazo con Ottavis, al punto de que algunos se atreven a tildar la relación como “amigos con derecho a roce”.

De esta manera, los reproches de la joven diputada hacia Navarro fueron la señal de que la gota había rebasado el vaso y ya no había lugar para cruces puertas adentro.

Al día siguiente, habiendo transcurrido apenas algunas horas de su reafirmación de precandidatura, Navarro declinaba sus aspiraciones de suceder a Daniel Scioli en el sillón de Dardo Rocha.

Pero esa decisión de bajarse de la carrera electoral no conformaría ya a los camporistas que, sin miramientos, apuntan a la renuncia del “Chino” como presidente del bloque del Frente para la Victoria. Y no se trata de una intentona descabellada. La Cámpora no sería el único sector de la bancada que manifiesta disconformidad con que el hombre del Movimiento Evita capitanee el barco.

Por lo tanto, ese incidente con Giaccone y la posterior renuncia a sus aspiraciones bonaerenses serían apenas el preludio del fin de Navarro como líder de la manada K en la Cámara baja provincial.

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