El gobernador Maurice Closs anticipó que habrá una reducción del ritmo de obras e inversiones pero sostuvo que con buena administración, no debe caer la calidad del servicio, especialmente en salud, educación y seguridad. Advirtió que “debe ser el último episodio de levantamiento policial en la Argentina” y aseguró que será necesario recortar obra pública y aplicar nuevos recursos tributarios para garantizar los recursos del Estado
“El lunes teníamos un país jaqueado. Tenía a la policía con una mesa de diálogo ya pautada. Pero me levanté convencido de que tenía que resolver el problema con la certeza que la paz era prioritaria. Me anticipé a la negociación y con un muy alto costo fiscal, busqué que tengamos tranquilidad en la provincia. Porque en el país se empezaban a contar muertos y esto no puede seguir así”, explicó en el balance realizado anoche en Canal 12, con los periodistas Alejandro Miravet, Ana Alicia Poterala, como anfitriones y Marcelo Almada de Misiones On Line, Gustavo Añibarro de Red Ciudadana, Anibal Schmit de Norte Misionero, Antonio Linström de Oberá, Carlos D’Onofrio de la revista Trincheras y María Inés Palmeiro.
El acuerdo se cerró ese mismo lunes, con un incremento del 35 por ciento al básico salarial que se pagará en tres etapas y de ese modo se desactivó cualquier posibilidad de protesta.
En medio, Closs reveló que ningún sector de la oposición lo llamó para ayudar a resolver el conflicto, idéntica actitud a la que tuvieron con el Gobierno nacional. “Miran que flaquee el Gobierno para avanzar”, cuestionó. “Y a veces el Gobierno (nacional) tiene soberbia, como en la respuesta al caso de Córdoba. Fue un ejemplo de mal manejo de la política. Cuando se destraba el conflicto De la Sota bajo en medio de aplausos. ¿Estaba para aplausos? Fue un constante cruce de “me llamaste no me llamaste. Una cosa surrealista. Fue muy mal manejado y terminamos pagando todas las provincias”, apuntó.
El mandatario reconoció que para pagar el incremento salarial de los policías, más las negociaciones salariales que se avecinan por las paritarias, será necesario recortar fondos de la obra pública y nuevas medidas tributarias. “Se va a afectar el ritmo de algunas obras. Se va a afectar alguna decisión de expandir el Estado. Si este año abrimos seis Caps en Posadas, el año que viene lo vamos a tener que pensar, porque quizás no tengamos los recursos para el médico o la infraestructura. Debemos contener los servicios, no expandirlos para que no baje la calidad del servicio. No vamos a hacer los 200 Caps que se inauguraron en mi gestión. Es un ritmo vertiginoso que se puede ver afectado, pero no la calidad de atención” del Estado, aseguró.
De todos modos, Closs aseguró que la buena administración garantizará que los servicios, especialmente en la salud, no se resientan. “Con la administración que sabemos hacer, vamos a hacer lo imposible porque la calidad de la salud, que es ejemplo en el país, no retroceda. La marca registrada de la salud pública no debe retroceder. Debemos encontrar los acuerdos dentro del sistema, que es donde más aumentó masa salarial” en los últimos años.
Closs insistió en que en los últimos años, hubo un aumento sustancial del salario público y de la plantilla, en áreas clave, como la salud, la educación o la seguridad. “No es lo mismo la educación sin las 200 escuelas que creamos. En salud, durante dos años, arranqué el año anunciando fuertes medidas en recursos humanos, con médicos full time, enfermeros, camilleros, choferes, 350 promotores de salud, pasaron a ser funcionarios de la salud. Todo eso agrandó la plantilla. Pero probablemente no podamos incorporar 50 médicos más”, anticipó.
“La Argentina hace un tiempo viene atravesando un proceso de aumento de precios con un crecimiento muy moderado. Esto provoca que el Estado que se nutre de la recaudación tenga ingresos no lo suficientemente fuertes como para asumir la magnitud de los reclamos. Hace un tiempo la economía crecía a un 8, 9 por ciento anual. Entonces la recaudación que recibíamos provenía de la actividad económica, más el crecimiento, mas la inflación. Cuando teníamos algún reclamo de las fuerzas de seguridad o de los docentes teníamos un ingreso comparado con el año anterior de un 35 por ciento más. Si negociábamos una pauta salarial no había problema. El problema hoy es que la recaudación viene aumentando en torno al 21, 22 por ciento todos los meses y los reclamos de la masa salarial están arriba de un 37 por ciento. Entonces con los ingresos de hoy sostener una masa de 400 millones de pesos es muy duro, y si a eso se suma todo el resto de la demandas que aumentos, el tema es que a la hora de resolver las otras necesidades, el Estado no tiene recursos porque utiliza una enorme cantidad para pagar salarios y se queda sin recursos para obras y sin los recursos para funcionamiento. Es claro que en los próximos años si no encontramos alguna solución de entendimiento de que las demandas no sean tan duras, que se entienda que no es lo mismo que en otras épocas, y si no encontramos una fuente de financiamiento, los servicios de salud, de educación pueden tener menores ritmos que los que tienen hasta el momento. Es imposible pensar en este momento inaugurar 50 escuelas por año como lo venimos haciendo años anteriores. Nos va a costar muchísimo terminar algunas obras que nos propusimos de gran envergadura como puede ser el hospital Neonatal, el Pediátrico y ni que hablar del hospital de Oberá que nos encuentra en una iniciación de una obra que nos costará entre los 250, 300 millones y que hoy el Estado no tiene esos recursos porque la masa salarial más con estas negociaciones duras se terminan llevando los recursos”, enumeró Closs.
Closs también planteó que es tiempo de revisar la calidad de los servicios del Estado con un respaldo social. Y puso como ejemplos a la Policía y a la Educación. “La policía tuvo en Misiones un momento de conflicto en 2012. En ese momento el aumento fue en torno al 75 por ciento, este año fuimos de las únicas provincias del país que empezó a pagar las horas extras, que siempre lo entendí como un reclamo justo. Y ese aumento lleva como un 40 por ciento en lo que va del año. La verdad es que la sociedad tiene que reclamar un comportamiento y por sobre todo un ejemplo porque son quienes nos cuidan, son los que están dentro de la ley y no al margen. Se llegó a estos valores de sueldo no de la manera más ideal para estos años de democracia, entonces necesitamos de una sociedad exigente que nos ayude a poner los límites y que no justifique más este tipo de reclamos”.
“Mucha gente decía en el 2012 que estaba bien el reclamo y no valoraba el problema que esto significaba. Esto también es uno de los grandes cambios que requiere la sociedad, que es no justificar reclamos que están al margen de la ley”, cuestionó.
“Es tiempo de controlar la calidad de seguridad. También es el tiempo para controlar la calidad de la educación. Debemos empezar a dejar de poner el salario como la única condición que nos convoca. Aparte del salario, en la educación tienen mucha importancia los contenidos, el respeto y los valores. Vimos que las mesas que reclamaban más salario, cuando se presentó un proyecto para evaluar el rendimiento docente, todo terminó con paros, con problemas. Estas son las cosas que hay que discutir más en serio”, explicó.
El titular del Ejecutivo coincidió con uno de los entrevistadores en que el levantamiento policial fue una extorsión. Por eso, planteó que se debe ratificar la autoridad del Estado y advirtió que “debe ser el último episodio de levantamiento policial en la Argentina”. Desde la década del 30 las fuerzas militares avanzaban sobre los gobiernos. Sacaban presidentes y gobernadores. Ahora la Policía no nos discute el poder, pero nos discute la plata y por ahí más de lo que podemos dar. La sociedad no lo puede permitir, sino, estamos bajo un régimen autoritario”.
Para el mandatario, “esta semana ha sido, luego del problema de los carapintadas y luego de la crisis de 2001, la de los 30 años de la democracia Argentina y esto implica volver a repensar muchas cosas”. Sobre la educación, apuntó que no suma “salir a decir la prueba de PISA no sirve para nada”, porque la evaluación está marcando indicadores. “Y es que nuestra juventud y nuestra niñez no están siendo bien enseñadas. No podemos seguir construyendo escuelas, y entregando computadoras si no mostramos resultados y este debe ser el centro del debate. En esto yo tengo algunas políticas que creo que van a dar buenos resultados, una de estas va a ser la inclusión temprana, que es fundamental para el mejor aprendizaje. Y estamos trabajando fuerte en la lectocomprensión y ya hicimos dos evaluaciones, tuvimos valores deficitarios en varios lugares, y volvimos a repasar los estudios y ya se está mejorando. Estas pruebas se hacen para los que están dentro del sistema y nosotros todavía tenemos mucho por hacer con la inclusión. Entonces la estrategia es seguir acercando la educación, seguir reviendo el sistema educativo y entre todos, con fuerte presencia de la sociedad, exigir buenos resultados”.
También señaló que es un tiempo en el que no deben justificarse como válidos reclamos que perjudican al resto de la sociedad, como los piquetes en las rutas. “Todo reclamo por más justo que sea, no puede embromarle la paciencia y afectar los derechos de los demás y que entiendan también eso la sociedad y la prensa”. Puso como ejemplo el piquete de tabacaleros que protestaban para que el pago esté el 10 de diciembre cuando se había dicho que iba a estar días después. También resaltó que el Estado debe recuperar autoridad en garantizar el derecho de quienes circulan y si decide desalojar, la sociedad debe aplaudirlo y no decir que hubo represión. “Creo que debe volver a existir un pacto social, la justicia debe ordenar el desalojo y la fuerza debe hacerlo y si alguien se lastima hay que entender que fue en el marco de la fuerza pública en Estado de derecho”.


Comentá la nota