Por patologías respiratorias y complicaciones de pacientes crónicos, la ocupación de los internados supera el 90%. No hay colapso.
“Si un día nos sobra una cama, enseguida recibimos un llamado y se nos ocupa. Al día siguiente, es posible que estemos completos y tengamos que derivar. Y así. Las clínicas no estamos colapsadas. Pero tenemos muy poco margen de maniobra”. El panorama que pinta el responsable de un sanatorio privado de Córdoba es común para la mayoría, con sólo algunas excepciones. Por el factor climático y otras condiciones, los internados de las clínicas trabajan a “cama caliente”.
En el Hospital Privado, el porcentaje de ocupación de camas es del 96 por ciento. La curva de enfermedades respiratorias comenzó a subir durante la tercera semana de julio. Y alcanzó su pico máximo a fines del mes pasado. Existe una alta demanda por casos de bronquiolitis en lactantes. Pero también hay pedidos de internación para pacientes con enfermedades crónicas: cardiópatas, trasplantados y diabéticos.
Ricardo Pieckenstainer, director médico del Hospital Privado, indicó que el internado funciona a un ritmo incesante. ¿Quiénes lo ocupan? Bebés con bronquiolitis, en primer lugar. Personas con poca capacidad de respuesta inmunológica (bajas defensas), en segundo término. En el caso de estos últimos, son personas a las que se les agrava el cuadro o bien no se pueden defender del ataque de los virus respiratorios, porque presentan una enfermedad de base. Una situación similar acontece en el Hospital Raúl Ferreyra (ex Español).
En el caso de la Clínica Sucre (Santa Rosa al 700), la espera en guardia es más prolongada que la de un día habitual. “Vienen muchas personas que no consiguen turno con un médico generalista. La espera no debería superar los 20 minutos, pero a veces nos excedemos”, reconoció el contador Daniel Ortiz.
Consultado sobre el porcentaje de ocupación en el internado, Ortiz indicó: “Si antes trabajábamos a cama caliente, hoy la cosa se pone cada vez más caliente. En los últimos años han cerrado alrededor de 10 clínicas. Y si bien algunos sanatorios aumentaron la capacidad de internación, la oferta no logra a cubrir la demanda. El aumento poblacional impacta”.
El Sanatorio El Salvador y la Clínica Vélez Sársfield también tienen sus internados prácticamente completos. En el primero, el jefe de Pediatría, Oscar Roldán, indicó que existe una alta la demanda de niños con cuadros respiratorios y gastroenteritis. En el segundo, su director, Néstor Jaimovich, destacó: “Estamos un poco más apretados que el año pasado”.
Las Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (Irab) son las responsables de la ocupación en la mayoría de las unidades del internado. Pero también hay resabios del brote de gastroenteritis que sanatorios como el Hospital Privado registraron a mediados de julio.
En el caso del Sanatorio Allende, sus voceros aseguraron que se trabaja de una forma más holgada. Pero indicaron que buena parte del internado (320 camas en las dos clínicas) se mantiene ocupada por ser una institución polivalente.
En el sector público, el director del Hospital de Niños, Néstor Perotti, indicó que funciona el plan de contingencia. “Esto es como una guerra. No podemos acabar con el enemigo sin municiones”.
Médicos a domicilio
Todos aquellos que necesiten un servicio médico a domicilio deberán saber que por estos días la espera ronda entre 4 y 5 horas en promedio. Mediante un comunicado de prensa, la Cámara de Empresas de Emergencias Médicas de Córdoba indicó que la demora se debe a un incremento de llamados telefónicos. ¿Por qué hay más llamadas? El regreso de los chicos a la escuela y los cambios en el clima aumentaron los pedidos de ambulancias. Las demoras corren para el caso de las atenciones médicas domiciliarias. No es así en los casos de emergencias.
Comentá la nota